Gramática de danés
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Los pronombres personales de sujeto daneses son jeg, du, han, hun, den, det, vi, I y de. A diferencia del español, el danés normalmente exige expresar el sujeto: se dice Jeg taler dansk, no simplemente Taler dansk. El verbo, en cambio, mantiene la misma forma con todas las personas: jeg taler, du taler, vi taler.
En danés, cada sustantivo pertenece normalmente al género común, que usa en, o al género neutro, que usa et: en bog («un libro»), pero et hus («una casa»). La mayoría de los sustantivos son de género común, pero no existe una regla infalible para adivinar el género; por eso conviene aprender cada palabra junto con su artículo.
En danés, el equivalente normal de «el» o «la» se une al final del sustantivo: en bog («un libro») pasa a ser bogen («el libro»), y et hus («una casa») pasa a ser huset («la casa»). En plural se suelen añadir -ne o -ene: bøgerne («los libros»), børnene («los niños»). Si hay un adjetivo delante, se emplea otra construcción: den store bog («el libro grande»).
Los sustantivos daneses forman normalmente el plural indefinido con -er, con -e o sin añadir una terminación: bog → bøger, hus → huse, år → år. No existe una regla única que permita adivinar siempre el grupo, así que conviene aprender cada sustantivo junto con su plural. Algunas palabras también cambian la vocal de la raíz, como barn → børn.
El verbo danés være reúne buena parte de los usos de ser y estar. Su presente es er y su pasado es var, sin cambios según la persona: jeg er, du er, vi er; jeg var, de var. Se usa para identificar, describir y localizar, entre otras funciones.
El verbo danés have significa principalmente «tener». Su presente es har y su pasado es havde, sin cambios según la persona: jeg har, du har, vi har. También funciona como auxiliar: har + participio forma un tiempo perfecto, como en Jeg har spist («He comido»).
En danés, el presente o nutid suele formarse añadiendo -r al infinitivo: at tale → taler, at læse → læser, at bo → bor. La gran ventaja es que se usa la misma forma con todas las personas: jeg taler, du taler, vi taler. A diferencia del español, el sujeto normalmente no se omite.
En danés, un adjetivo suele tener tres formas: la básica con un sustantivo singular de género común (en stor bil), la terminada en -t con uno neutro (et stort hus) y la terminada en -e en plural o en un grupo definido (store biler, den store bil). La regla inicial se puede resumir así: común = forma básica; neutro = -t; plural o definido = -e.
En una oración principal afirmativa danesa, el verbo conjugado ocupa la segunda posición: Jeg spiser morgenmad. Si se coloca primero otro elemento, como i dag «hoy», el verbo sigue en segundo lugar y el sujeto pasa detrás: I dag spiser jeg morgenmad. Esta es la regla V2.
En una oración principal, ikke suele ir después del verbo conjugado: Jeg forstår ikke («No entiendo»). En una oración subordinada, va antes del verbo conjugado: ... fordi jeg ikke forstår («... porque no entiendo»). Si hay un auxiliar o un verbo modal, ikke aparece después de ese verbo y antes del infinitivo o participio: Jeg kan ikke komme.
Para hacer una pregunta que se responde con sí o no, el danés coloca el verbo conjugado antes del sujeto: Du taler dansk se convierte en Taler du dansk? Para pedir información, se empieza con una palabra interrogativa y normalmente se mantiene la inversión: Hvor bor du? («¿Dónde vives?»). A diferencia del español, el danés no usa signos de apertura: solo escribe ? al final.
En danés, min, mit y mine significan «mi» o «mío», pero la forma se elige según la cosa poseída: min bog («mi libro»), mit hus («mi casa») y mine bøger («mis libros»). Lo mismo ocurre con din/dit/dine y sin/sit/sine; en cambio, formas como hans, hendes, vores, jeres y deres no cambian.
Las preposiciones danesas más frecuentes son i (en, dentro de), på (en, sobre), til (a, hacia), fra (de, desde), med (con), for (para, por), af (de, por) y om (sobre, acerca de). Sus equivalencias con el español son solo orientativas: conviene aprender cada preposición dentro de expresiones completas, como i Danmark, på arbejde o tale om noget.
En danés, los números del 21 al 99 colocan la unidad antes de la decena y las unen con og: enogtyve («veintiuno»), literalmente «uno y veinte». Para la hora, Klokken er tre significa «Son las tres», pero halv fire es «las tres y media»: la media hora se cuenta hacia la hora siguiente. Los días y los meses se escriben normalmente con minúscula.
En danés, kan, vil, skal, må y bør van normalmente seguidos de un infinitivo sin at: Jeg kan svømme («Sé nadar»). La forma del modal no cambia según la persona: se dice jeg kan, du kan y de kan. La dificultad principal no está en conjugarlos, sino en elegir el modal adecuado, sobre todo entre skal, må y vil.
En danés, tanto i como på pueden corresponder al español en, pero no se pueden intercambiar libremente. Como punto de partida, usa i con ciudades, países y espacios entendidos como interiores, y aprende como expresiones fijas i skole (en la escuela), på arbejde (en el trabajo), i byen (en la ciudad) y på landet (en el campo).
En danés, el artículo indefinido singular se coloca delante del nombre: en con los nombres de género común y et con los de género neutro. Así, se dice en mand («un hombre»), pero et æble («una manzana»). En plural no hay un artículo indefinido equivalente a unos/unas: normalmente se usa el nombre sin artículo o nogle cuando se quiere expresar «algunos/algunas».
En danés, muchos infinitivos llevan delante el marcador at: at spise («comer»), at læse («leer»), at forstå («entender»). Sin embargo, después de un verbo modal como kan, vil, skal, må o bør, se usa el infinitivo sin at: Jeg kan svømme («Sé nadar»). No traduzcas at automáticamente por la preposición española a: en la mayoría de los casos, en español no corresponde a una palabra independiente.
En danés, der er sirve para decir que algo existe o está presente: Der er en café her («Hay una cafetería aquí»). La misma forma vale tanto para una cosa como para varias, y en pasado se convierte en der var. En las preguntas se invierte el orden: Er der ...? o Var der ...?.
Los demostrativos daneses concuerdan con el género y el número del sustantivo: denne bog «este libro», dette hus «esta casa» y disse bøger «estos libros». Para señalar algo más alejado o ya identificado se usan den, det, de, y en la conversación son muy frecuentes las combinaciones den her «este» y den der «ese/aquel».
Las conjunciones coordinantes danesas og, men, eller, for y så enlazan elementos del mismo nivel: significan, respectivamente, «y», «pero», «o», «pues/porque» y «así que». Cuando unen dos oraciones principales, no obligan a invertir sujeto y verbo: Det regnede, så vi blev hjemme («Llovía, así que nos quedamos en casa»).
Los verbos regulares daneses siguen principalmente dos modelos: -ede / -et, como lege → legede → leget, y -te / -t, como købe → købte → købt. La forma no cambia según la persona: jeg købte, hun købte y vi købte usan siempre købte. Conviene aprender cada verbo como una serie de formas, porque el infinitivo no siempre permite saber con certeza a qué clase pertenece.
En danés, una oración normalmente necesita un sujeto expreso incluso cuando no hay ninguna persona o cosa que realice la acción. En esos casos se usa det como sujeto formal: Det regner («Llueve»), Det er fredag («Es viernes») y Det tager to timer («Se tarda dos horas»). En español solemos omitir ese sujeto, así que conviene aprender toda la estructura, no solo el verbo.
Los verbos daneses no cambian según la persona, pero algunos forman el pasado y el participio de manera irregular: gå → gik → gået, se → så → set y komme → kom → kommet. Conviene aprender cada verbo como una serie de cuatro formas: infinitivo, presente, pasado y participio.
Cuando un sustantivo definido lleva un adjetivo delante, el danés usa den, det o de antes del adjetivo: den store bog, det lille hus, de gamle biler. El adjetivo suele adoptar la forma definida en -e, pero el sustantivo queda en su forma básica: se dice den store bog, no den store bogen.
Para decir «gustar», el danés usa normalmente kunne lide: Jeg kan lide chokolade significa «Me gusta el chocolate». Aunque kan por sí solo suele expresar capacidad, aquí forma una unidad con lide; no conviene traducir las dos palabras por separado. Para preferencias más intensas o precisas se usan también elske («encantar» o «amar»), foretrække («preferir») y synes om («gustar» o «ver con buenos ojos»).
Para desenvolverte desde el primer día, empieza por hej («hola»), farvel o vi ses («adiós» o «nos vemos»), tak («gracias») y undskyld («perdón» o «disculpa»). En danés, la cortesía suele expresarse con el tono y con preguntas como Kan du hjælpe mig? («¿Puedes ayudarme?»), no añadiendo siempre un equivalente directo de «por favor».
Los números ordinales daneses expresan una posición: første «primero», anden/andet «segundo», tredje «tercero» y fjerde «cuarto». La mayoría no cambia, pero «segundo» tiene dos formas según el género del sustantivo: anden con género común y andet con género neutro. Se usan sobre todo en fechas, plantas de edificios, turnos e intentos.
Algunos verbos daneses terminan en -s aunque tengan sentido activo: vi mødes («nos vemos»), jeg synes («opino»), det lykkes («sale bien») y der findes («hay»). Conviene aprenderlos como unidades completas. La misma terminación también puede formar una pasiva, sobre todo en instrucciones y mensajes impersonales: Billetter købes online («Las entradas se compran por internet»).
En danés, varios adverbios de lugar tienen una forma para indicar dónde está algo y otra para señalar hacia dónde se mueve: Jeg er hjemme («Estoy en casa»), pero Jeg går hjem («Voy a casa»). En muchas parejas, la forma de ubicación termina en -e y la de dirección no: ude/ud, inde/ind, oppe/op y nede/ned.
Para decir que necesitas algo, la opción más general es have brug for: Jeg har brug for hjælp («Necesito ayuda»). Para decir que no hace falta hacer algo, es muy frecuente behøver ikke: Du behøver ikke komme. Para expresar un deseo de forma amable, se usa vil gerne y, si se desea una cosa, vil gerne have: Jeg vil gerne have vand.
A2 (10)
El datid sitúa una acción, un estado o una costumbre en el pasado: Jeg arbejdede i går («Trabajé ayer»). Su forma no cambia según la persona; los verbos débiles suelen llevar -ede, -te o -de, mientras que muchos verbos fuertes cambian la vocal de la raíz: gå → gik. Para empezar, aprende cada verbo junto con su forma de pasado.
El førnutid presenta un hecho pasado que importa en el presente y se forma, por regla general, con har + participio pasado: Jeg har spist («He comido»). Algunos verbos de movimiento o cambio usan er cuando se destaca el nuevo estado o la llegada a un destino: De er gået («Se han ido»). El auxiliar no cambia según la persona.
Un verbo reflexivo expresa que el sujeto realiza una acción sobre sí mismo o participa en una situación que lo afecta: Jeg vasker mig («Me lavo»). El pronombre cambia según el sujeto: mig, dig, sig, os, jer, sig. Aunque el sistema se parece al español, no todos los verbos reflexivos coinciden en las dos lenguas.
Los pronombres de objeto daneses sustituyen a la persona o cosa que recibe la acción: Hun ser mig («Ella me ve») y Vi møder dem («Nos encontramos con ellos/ellas»). Las formas básicas son mig, dig, ham, hende, den, det, os, jer, dem. A diferencia del español, una misma forma sirve normalmente como objeto directo, objeto indirecto y término de una preposición.
Una oración subordinada danesa suele seguir este orden: conjunción + sujeto + adverbio oracional + verbo conjugado. Por eso se dice at hun ikke kommer («que ella no viene»), con ikke antes de kommer, aunque en una oración principal sería hun kommer ikke. Las conjunciones básicas de este nivel son at, om, når, da, mens y fordi.
En danés, muchos adjetivos forman el comparativo con -ere y el superlativo con -est: billig → billigere → billigst («barato → más barato → el más barato»). Los adjetivos largos suelen llevar mere y mest, mientras que algunos muy frecuentes tienen formas irregulares: god → bedre → bedst. Para introducir el segundo término de una comparación se usa end: ældre end mig («mayor que yo»).
En danés, el poseedor suele colocarse antes de lo poseído y recibe una -s, normalmente sin apóstrofo: Annas bog («el libro de Anna») y husets tag («el tejado de la casa»). Después de ese poseedor no se añade artículo al objeto poseído: se dice Peters bil, no Peters bilen.
Para situar una acción, el danés distingue tres esquemas esenciales: for + cantidad + siden indica cuánto tiempo hace que ocurrió algo; i + duración expresa cuánto dura o ha durado; y om + cantidad señala cuánto falta para un momento futuro. Así, for to år siden es «hace dos años», i to år es «durante dos años» y om to år es «dentro de dos años».
En danés se usa meget con nombres no contables y mange con nombres contables en plural: meget kaffe («mucho café»), pero mange mennesker («muchas personas»). Para una cantidad pequeña se distingue de forma parecida entre lidt y få; nok expresa suficiencia y for indica exceso: nok tid («tiempo suficiente»), for dyrt («demasiado caro»).
Los cuatro modales fundamentales forman el pasado así: kan → kunne, vil → ville, skal → skulle y må → måtte. No cambian según la persona y normalmente van seguidos de un infinitivo sin at: Jeg kunne ikke komme («No podía venir»). Con have + participio, expresan posibilidades, planes u obligaciones anteriores que a menudo no llegaron a realizarse: Vi skulle have ringet («Deberíamos haber llamado»).
B1 (12)
El danés no tiene una terminación verbal propia para el futuro. Según el sentido, se usa skal + infinitivo para planes o compromisos, vil + infinitivo para predicciones, kommer til at + infinitivo para resultados esperados, o simplemente el presente cuando el contexto temporal deja claro que se habla del futuro.
El førdatid sitúa un hecho antes de otro momento pasado: Jeg havde allerede spist, da hun ringede («Ya había comido cuando ella llamó»). Se forma normalmente con havde + participio pasado; algunos verbos de movimiento o cambio de estado usan var + participio, como De var gået («Se habían ido»).
El danés suele expresar el condicional con ville + infinitivo sin at: Jeg ville komme («Yo vendría»). Esta estructura sirve para consecuencias hipotéticas, deseos corteses y futuro visto desde un momento pasado. En una condición irreal es muy frecuente el patrón Hvis + pasado, ville + infinitivo: Hvis jeg havde tid, ville jeg komme («Si tuviera tiempo, vendría»).
El imperativo danés suele formarse quitando la -e final del infinitivo: at tale → tal!, at læse → læs! y at skrive → skriv!. Tiene una sola forma, sin distinción entre singular y plural, y normalmente no lleva sujeto. Para pedir algo con más cortesía se prefieren preguntas con kan du o kunne du seguidas de infinitivo.
En danés, som puede representar al sujeto o al objeto de una oración de relativo, mientras que der solo puede ser sujeto: manden, der/som bor her. Cuando som es objeto, suele poder omitirse: bogen, (som) jeg læste. Para expresar posesión se usa hvis, y para relacionar un lugar con lo que ocurre allí se emplea normalmente hvor.
La pasiva en -s se forma añadiendo -s al infinitivo del verbo: at bygge → bygges, at sælge → sælges. Es especialmente frecuente en avisos, instrucciones, normas y textos formales: Døren lukkes kl. 22 significa «La puerta se cierra a las 22:00». No todas las palabras acabadas en -s son pasivas, y para narrar un hecho concreto el danés suele preferir blive + participio.
Muchos adverbios de modo daneses tienen la misma forma que el adjetivo neutro: hurtig «rápido» pasa a hurtigt «rápidamente». Los adverbios centrales como ikke, aldrig, altid y ofte suelen ir después del verbo conjugado en una oración principal, pero antes de él en una subordinada: jeg glemmer aldrig frente a at jeg aldrig glemmer.
El danés suele hablar de personas en general con man: Man skal have billet («Hay que tener billete»). Cuando importa más la información o la recomendación que quien la comunica, emplea det como sujeto formal con una pasiva: Det anbefales at bestille («Se recomienda reservar»). Man representa a la gente; det solo ocupa la posición gramatical de sujeto.
En danés, muchos verbos se combinan con una partícula para crear una unidad de significado: gå ud «salir», stå op «levantarse» y finde ud af «averiguar». La partícula suele recibir un acento claro y permanece separada del verbo en la escritura. Conviene aprender cada combinación completa, porque su significado no siempre se deduce palabra por palabra.
Selvom, medmindre e inden introducen una oración subordinada; por eso siguen el orden propio de las subordinadas danesas: sujeto + adverbio oracional + verbo, como en selvom jeg ikke kommer. Enten...eller y hverken...eller enlazan alternativas paralelas: «o...o» y «ni...ni».
Una pregunta indirecta forma parte de una oración mayor: Jeg ved ikke, om hun kommer («No sé si viene»). Se introduce con om cuando la respuesta sería sí o no, o con una palabra interrogativa como hvor, hvornår o hvorfor. Dentro de esa parte de la oración se usa el orden de una subordinada: el sujeto va antes del verbo y ikke aparece antes del verbo conjugado.
Para decir «cuando», el danés distingue normalmente entre da, para una situación o un hecho situado en un pasado concreto, y når, para hábitos, generalizaciones y futuro. Las demás relaciones básicas se expresan con mens («mientras»), inden/før («antes de que»), efter at («después de que»), siden («desde que») y til/indtil («hasta que»). Estas palabras introducen una subordinada, donde un adverbio como ikke suele colocarse antes del verbo conjugado.
B2 (10)
El pasivo con blive se forma con una forma de blive más el participio pasado: Vinduet blev knust («La ventana fue rota»). Presenta una acción o un cambio que afecta al sujeto, mientras que el pasivo con være suele describir el estado resultante y el pasivo en -s es especialmente frecuente en procesos, normas e indicaciones.
El estilo indirecto danés transmite palabras o pensamientos sin repetirlos como una cita: Hun sagde, (at) hun var træt («Dijo que estaba cansada»). Las afirmaciones suelen llevar at, que a menudo se omite; las preguntas de sí o no llevan om. Al cambiar el punto de vista, también pueden cambiar los tiempos verbales, los pronombres y expresiones como i dag o her.
El danés distingue entre condiciones reales o posibles (hvis + presente) e irreales o hipotéticas (hvis + pretérito o pluscuamperfecto). La consecuencia suele llevar presente en una condición real y ville + infinitivo en una hipótesis: Hvis du kommer, bliver jeg glad; Hvis jeg havde tid, ville jeg hjælpe.
En danés, dos o más palabras que forman una sola unidad de significado se escriben normalmente juntas: avis + kiosk → aviskiosk («quiosco de prensa»). El último elemento indica qué clase de objeto es y determina el género y la flexión: en jernbanestation, pero et sygehus. Entre los elementos puede aparecer un enlace, sobre todo -s- o -e-, que debe aprenderse como parte de la palabra.
La construcción være + participio pasado presenta el estado o el resultado que queda después de una acción: Døren er lukket significa «La puerta está cerrada». Si interesa la acción o el cambio, suele preferirse blive + participio; si se describe un proceso, una norma o una acción general, es frecuente la pasiva en -s.
Los adverbiales oracionales expresan la actitud del hablante ante una oración completa: duda, certeza, valoración o contraste. En una oración principal suelen ir después del verbo conjugado —Hun kommer måske—, pero pueden ocupar el primer lugar para enmarcar o destacar el mensaje —Måske kommer hun—. En una subordinada aparecen normalmente antes del verbo conjugado: fordi hun måske kommer.
En danés, una oración subordinada, ledsætning, depende de otra estructura y suele pertenecer a uno de tres grupos: sustantiva, adverbial o de relativo. Sea cual sea su función, normalmente coloca adverbios oracionales como ikke «no» antes del verbo conjugado: fordi hun ikke kommer. Si la subordinada abre la oración completa, la principal que sigue mantiene la regla V2 y presenta inversión: Hvis hun kommer, bliver jeg glad.
Para indicar que una persona provoca o consigue una acción, el danés usa sobre todo få nogen til at + infinitivo: Jeg fik ham til at grine («Conseguí que se riera»). Para dar permiso se emplea lade nogen + infinitivo sin at, y para formular una petición, bede nogen om at + infinitivo. La preposición y la presencia o ausencia de at forman parte de cada construcción y no se pueden intercambiar.
En danés, varias locuciones introducen un infinitivo con at: for at expresa finalidad, ved at indica el medio, uden at presenta una acción que no ocurre e i stedet for at propone una alternativa. Normalmente, el sujeto no expresado del infinitivo coincide con el de la oración principal: Hun ringede for at bestille tid («Llamó para pedir cita»).
Para retomar un sustantivo ya mencionado, el danés usa den con nombres de género común, det con nombres neutros y de con nombres en plural: filmen — den, huset — det, børnene — de. Sin embargo, det también puede representar una idea o una oración completa, funcionar como sujeto sin referente concreto y formar estructuras enfáticas como Det er Maria, der ringer.
C1 (8)
El participio de presente danés, llamado nutids tillægsform o præsens participium, suele formarse con -ende: tale → talende, læse → læsende. Puede describir a alguien o algo que realiza una acción —smilende børn («niños sonrientes»)—, pero no equivale automáticamente al gerundio español: para «está leyendo», el danés suele preferir sidder og læser o er ved at læse, no er læsende.
El participio pasado danés puede describir un sustantivo: en skrevet bog «un libro escrito», et malet hus «una casa pintada» y skrevne bøger «libros escritos». Cuando funciona realmente como adjetivo, su forma puede cambiar según el género gramatical, el número y si el grupo nominal es definido; cuando forma una pasiva verbal, en cambio, normalmente conserva la forma participial del verbo.
El danés formal concentra la información mediante la pasiva en -s, las nominalizaciones, los compuestos escritos en una sola palabra y los participios antepuestos: Ansøgningen behandles hurtigst muligt. También recurre a fórmulas como i henhold til y hermed, pero un buen texto formal no tiene por qué ser impersonal ni complicado: la claridad sigue siendo el criterio principal.
En una oración principal danesa se puede colocar casi cualquier elemento al principio para destacarlo, pero el verbo conjugado sigue ocupando la segunda posición: Den bog har jeg læst («Ese libro sí lo he leído»). Para señalar el foco con más precisión, el danés también usa oraciones hendidas como Det er ham, der har gjort det («Es él quien lo ha hecho»).
La nominalización convierte un verbo o un adjetivo en un sustantivo: forbedre «mejorar» pasa a forbedring «mejora», y sikker «seguro» pasa a sikkerhed «seguridad». En danés son especialmente frecuentes los sufijos -ing/-ning, -else y -hed. Estas formas abundan en textos formales, pero el sufijo correcto pertenece al vocabulario de cada palabra y no se puede elegir solo mediante una regla mecánica.
Las expresiones i forhold til, på trods af, i forbindelse med y med henblik på funcionan como unidades: relacionan un sustantivo o una idea con el resto de la oración. No conviene traducir cada preposición por separado. La elección depende de si se expresa relación o comparación, concesión, conexión con un hecho, o una finalidad futura.
En danés, los tiempos de una oración compleja se eligen con respecto a un punto de referencia: una acción puede ser simultánea, anterior o posterior a ese punto. Tras un verbo en pasado suele haber un desplazamiento —er pasa a var, har spist a havde spist y el futuro a ville komme—, pero no es automático: se puede conservar el presente si la información sigue siendo válida desde la perspectiva de quien habla.
El danés moderno no tiene un subjuntivo productivo comparable al español: el antiguo Konjunktiv sobrevive sobre todo en fórmulas como Leve kongen! y Gud bevare Danmark!. Para expresar deseos se usa también gid, normalmente con formas verbales corrientes: Gid det var sommer («Ojalá fuera verano»). Por eso conviene reconocer unas pocas formas fosilizadas y no intentar poner en subjuntivo cualquier subordinada.
C2 (7)
El danés conversacional no se limita a pronunciar deprisa lo que aparece escrito: reduce palabras frecuentes, enlaza sonidos y usa partículas como jo, vel, nok y da para expresar actitud, expectativa o complicidad. Para entenderlo bien hay que escuchar grupos completos —det er, kan du, jeg har— y no intentar identificar cada letra por separado. Estas formas son normales al hablar, pero no todas deben imitarse en la escritura ni en cualquier situación.
Las expresiones idiomáticas danesas combinan palabras corrientes para crear un significado que no siempre se deduce literalmente: have en ræv bag øret no habla de llevar un zorro detrás de la oreja, sino de ser astuto o esconder una intención. Para usarlas con naturalidad hay que aprender juntas tres cosas: la forma estable, el significado en contexto y el registro apropiado.
El danés presenta diferencias regionales de pronunciación, entonación, vocabulario y, en algunos dialectos tradicionales, también de gramática. Jysk, fynsk y bornholmsk no son simples maneras de «pronunciar mal» el danés estándar, mientras que el habla de Copenhague tampoco constituye una variedad única. Para quien aprende danés, lo más importante es reconocer los rasgos y adaptar la escucha; no hace falta imitar un dialecto que no pertenece a la propia historia lingüística.
En danés, un efecto retórico puede surgir de la repetición y el contraste, de decir menos para sugerir más o de colocar un elemento en una posición destacada. Patrones como ikke uventet, jo mere ..., desto ... y mildt sagt no cambian solo el contenido: orientan al oyente hacia una interpretación crítica, irónica o enfática. En la sintaxis marcada sigue siendo fundamental la regla danesa de verbo en segunda posición.
El danés jurídico y administrativo concentra mucha información mediante fórmulas fijas, sustantivos abstractos, palabras compuestas, pasivas y varias oraciones subordinadas encajadas. Para entenderlo, conviene localizar primero quién tiene una obligación o facultad, qué acción se exige o permite y bajo qué condición o plazo, antes de intentar traducir cada palabra.
Las partículas jo, vel, da, altså y vist no suelen añadir un hecho nuevo: indican cómo presenta el hablante ese hecho y qué reacción espera de la otra persona. Pueden señalar conocimiento compartido, una suposición, énfasis, una conclusión o información no confirmada. No tienen una traducción española fija; para entenderlas hay que atender a la situación, la entonación y la posición en la frase.
El danés antiguo o deliberadamente literario conserva pronombres como eder, relativos como hvo, formas verbales plurales como vi ere y fórmulas como Kongen leve!. Para leerlo bien, conviene reconocer y convertir mentalmente esas formas al danés actual; casi nunca hace falta usarlas al hablar. Además, una grafía antigua como saa en vez de så no siempre implica una gramática distinta.
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