Gramática de italiano
Explora 116 conceptos gramaticales — de principiante a avanzado.
Este es el árbol gramatical que impulsa Settemila Lingue — cada concepto se convierte en un mazo de práctica enfocado con tarjetas generadas por IA.
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A1 (43)
En italiano, los pronombres sujeto son io, tu, lui, lei, noi, voi y loro, pero suelen omitirse porque la terminación del verbo ya indica quién realiza la acción: Parlo italiano significa «Hablo italiano». Se expresan sobre todo para aclarar, contrastar o dar énfasis. Para tratar formalmente a una persona se usa Lei con un verbo en tercera persona del singular: Lei parla italiano?
En italiano, cada sustantivo tiene género masculino o femenino. Como regla inicial, los nombres acabados en -o suelen ser masculinos (il libro) y los acabados en -a suelen ser femeninos (la casa); los acabados en -e pueden pertenecer a cualquiera de los dos grupos. La terminación orienta, pero conviene aprender cada palabra junto con su artículo, porque hay excepciones como il problema y la mano.
El italiano no suele añadir -s para formar el plural. Normalmente cambia la vocal final del sustantivo: -o → -i (libro → libri), -a → -e en los femeninos (casa → case) y -e → -i (notte → notti). Hay cambios ortográficos y algunos plurales irregulares, pero estas tres pautas resuelven la mayoría de los casos básicos.
El italiano usa 21 letras propias y otras 5 sobre todo en préstamos y nombres extranjeros. Para empezar, conviene dominar cuatro claves: c y g cambian ante e, i; gn y gli representan sonidos especiales; las consonantes dobles se alargan de verdad; y el acento no siempre cae donde lo esperaría un hispanohablante.
Para desenvolverse desde el nivel A1 conviene aprender algunas expresiones como unidades completas: ciao, buongiorno, grazie y per favore. La negación básica se forma colocando non delante del verbo (Non capisco), mientras que ecco sirve para señalar o presentar algo que aparece ante la vista o en la conversación (Ecco il menu).
En italiano, el artículo determinado concuerda con el nombre en género y número, pero su forma también depende del sonido que viene justo después. Por eso se dice il libro, lo studente, l'amica y gli zaini. Para empezar, aprende tres parejas: il → i, lo/l' → gli en masculino y la/l' → le en femenino.
El italiano usa un y uno con nombres masculinos, y una y un’ con nombres femeninos. La elección depende del género del nombre y del sonido que aparece justo después del artículo: un libro, uno studente, una casa, un’amica. Recuerda la diferencia gráfica más importante: un amico no lleva apóstrofo, pero un’amica sí.
En italiano, di, a, da, in y su se unen al artículo determinado que las sigue: di + il = del, a + la = alla, in + gli = negli. Para formar la combinación correcta, primero hay que elegir la preposición y después el artículo que corresponde al sustantivo. A diferencia del español, que solo contrae a + el y de + el, el italiano tiene una serie completa de estas contracciones.
Essere significa ser o estar, según el contexto: Sono spagnola («Soy española»), Siamo a casa («Estamos en casa») y Sei stanco? («¿Estás cansado?»). En presente tiene seis formas irregulares: sono, sei, è, siamo, siete, sono. Como la terminación suele indicar la persona, el pronombre normalmente se omite.
Avere significa normalmente tener y es un verbo irregular: ho, hai, ha, abbiamo, avete, hanno. Se usa tanto para la posesión como en expresiones muy frecuentes: ho fame («tengo hambre»), hai trent'anni («tienes treinta años») y abbiamo bisogno di aiuto («necesitamos ayuda»). Más adelante también sirve de auxiliar para formar tiempos pasados: ho mangiato.
Para conjugar un verbo regular terminado en -are en presente, se quita -are y se añaden estas terminaciones: -o, -i, -a, -iamo, -ate, -ano. Así, parlare se convierte en parlo, parli, parla, parliamo, parlate, parlano. Como la terminación ya indica quién realiza la acción, el pronombre sujeto suele omitirse.
Para conjugar un verbo regular en -ere en presente, se quita -ere del infinitivo y se añaden las terminaciones -o, -i, -e, -iamo, -ete, -ono. Así, scrivere se convierte en scrivo, scrivi, scrive, scriviamo, scrivete, scrivono. La terminación suele indicar quién realiza la acción, por lo que el pronombre sujeto puede omitirse.
Los verbos de este grupo pierden -ire y añaden las terminaciones -o, -i, -e, -iamo, -ite, -ono: dormire → dormo, dormi, dorme, dormiamo, dormite, dormono. Este patrón corresponde a los verbos en -ire que no insertan -isc-; por eso se dice dormo, no dormisco.
Algunos verbos italianos terminados en -ire añaden -isc- en las tres personas del singular y en la tercera del plural del presente: finisco, finisci, finisce, finiscono. En noi y voi no aparece: finiamo, finite. Como no todos los verbos en -ire siguen este modelo, conviene aprender cada infinitivo junto con su primera persona: finire — finisco.
Potere equivale muchas veces a poder: se conjuga y va seguido de un verbo en infinitivo, es decir, la forma acabada en -are, -ere o -ire: posso entrare («puedo entrar»). En presente tiene formas irregulares —posso, puoi, può, possiamo, potete, possono— y sirve sobre todo para hablar de capacidad, posibilidad y permiso.
Volere significa principalmente «querer». En presente es irregular: voglio, vuoi, vuole, vogliamo, volete, vogliono. Puede ir seguido de un nombre (Voglio un caffè) o de un infinitivo, es decir, la forma básica del verbo (Voglio partire), sin añadir ninguna preposición entre ambos.
Dovere expresa sobre todo obligación o necesidad y suele ir seguido de un verbo en infinitivo (la forma sin conjugar): Devo lavorare significa «Tengo que trabajar». En presente se conjuga devo, devi, deve, dobbiamo, dovete, devono. Entre dovere y el infinitivo no se añade ninguna preposición.
Andare significa «ir» y venire significa «venir», pero ambos son irregulares: vado, vai, va... frente a vengo, vieni, viene.... En general, andare presenta un movimiento hacia otro lugar y venire, un movimiento hacia el hablante, hacia el interlocutor o hacia el lugar tomado como punto de referencia: Vado a Roma; Vieni da me?
Fare significa muchas veces hacer, pero forma parte de numerosas expresiones que en español se construyen con otros verbos: fare colazione es «desayunar» y fare una passeggiata es «dar un paseo». Su presente es irregular: faccio, fai, fa, facciamo, fate, fanno.
Stare es un verbo irregular: sto, stai, sta, stiamo, state, stanno. Se usa sobre todo para preguntar cómo se encuentra alguien (Come stai?), expresar permanencia o ciertas posturas y formar acciones en curso con stare + gerundio (Sto mangiando). Aunque a menudo se parece al español estar, no lo sustituye en todos sus usos: en italiano se dice normalmente Sono a Roma, no Sto a Roma, si solo se indica ubicación.
En presente, dare («dar») se conjuga do, dai, dà, diamo, date, danno. Además de indicar que una persona entrega algo a otra, aparece en expresiones muy frecuentes como dare una mano («echar una mano»), dare un esame («hacer un examen») y dare del Lei («tratar de usted»).
En italiano, sapere se usa principalmente para saber un dato o saber hacer algo: So la risposta y So nuotare. Conoscere expresa conocimiento por contacto o familiaridad con una persona, un lugar, una obra o un tema: Conosco Giulia y Conosco bene Roma. Para un hispanohablante, la guía inicial es muy cómoda: sapere suele equivaler a «saber» y conoscere, a «conocer».
Para expresar gustos, el italiano organiza la frase casi igual que el español: la cosa que gusta es el sujeto. Por eso se usa piace con una cosa singular o una actividad (Mi piace la pizza; mi piace leggere) y piacciono con varias cosas (Mi piacciono i film). La persona que siente el gusto aparece con mi, ti, gli, le, ci, vi o con a + persona.
Los verbos reflexivos italianos llevan mi, ti, si, ci, vi, si y expresan que la acción vuelve al sujeto o forma parte de una experiencia personal: Mi lavo («me lavo»), Ci divertiamo («nos divertimos»). En el infinitivo terminan en -si, como lavarsi; al conjugarlos, se separa ese si, se elige el pronombre adecuado y se conjuga el verbo: io mi lavo, tu ti lavi.
En italiano, c’è expresa que hay o está presente una sola cosa, y ci sono que hay o están presentes varias: C’è un problema; Ci sono due problemi. A diferencia del español hay, que no cambia, la forma italiana concuerda en singular o plural con aquello cuya existencia se anuncia.
En italiano, el adjetivo concuerda con el sustantivo al que describe: un ragazzo alto, una ragazza alta, ragazzi alti, ragazze alte. Los adjetivos acabados en -o tienen normalmente cuatro formas; los acabados en -e usan una sola forma en singular y -i en plural: grande → grandi. Como regla inicial, coloca el adjetivo después del sustantivo.
Cuando van delante de un sustantivo, bello («bonito», «hermoso») y buono («bueno») pueden cambiar de forma. Bello sigue el patrón del artículo determinado: bel ragazzo, bello studente, bell’amico, bei libri, begli occhi. Buono, en singular, se parece al artículo indeterminado: buon libro, buono studente, buona idea, buon’amica.
En italiano, el posesivo concuerda con lo poseído, no con la persona que posee: il mio libro, la mia casa, i miei libri, le mie chiavi. Normalmente lleva artículo definido, pero este se omite ante un familiar singular sin modificadores: mia madre, tuo fratello. La forma loro es invariable y conserva el artículo: il loro figlio, le loro figlie.
Questo señala algo que se presenta como cercano: questo libro («este libro»). Quello señala algo más distante: quella casa («esa/aquella casa»). Ambos concuerdan en género y número, pero, delante de un sustantivo, quello cambia de forma siguiendo el mismo patrón que los artículos italianos il, lo, l', i, gli, la, le.
En italiano, la opción más segura es colocar el adjetivo después del nombre: una casa grande, una macchina rossa. Sin embargo, algunos adjetivos frecuentes, como bello, buono, grande, piccolo, nuovo, vecchio y giovane, aparecen a menudo antes. Con ciertos adjetivos, la posición también cambia el sentido: un uomo povero no significa lo mismo que un pover'uomo.
Las cuatro preposiciones simples más frecuentes son a, di, da e in. Como regla inicial, usa a con ciudades y ciertos lugares (a Roma, a casa), in con países y regiones (in Italia), di para posesión, contenido u origen con essere (il libro di Anna, sono di Lima) y da para el punto de partida o el lugar de una persona (vengo da Lima, vado da Anna).
Con expresa sobre todo compañía o instrumento; su, posición encima de algo o tema; per, destinatario, finalidad, recorrido y duración; tra y fra significan lo mismo y sitúan algo entre varios elementos o dentro de un plazo futuro. Ante un artículo determinado, su se combina obligatoriamente con él (sul, sulla, sui...), mientras que con, per, tra y fra normalmente se escriben separadas: con il, per la, tra i.
En italiano, una pregunta de sí o no suele conservar el mismo orden que una afirmación: la entonación ascendente y el signo ? indican que se está preguntando. Para pedir información se usan palabras como chi (quién), che/cosa (qué), dove (dónde o adónde), quando (cuándo), come (cómo) y perché (por qué).
Para preguntar una cantidad, el italiano usa quanto, quanta, quanti, quante: la forma concuerda con el sustantivo, como en quanto pane? y quante persone? Para elegir o identificar entre varias posibilidades usa quale en singular y quali en plural: Quale preferisci? La expresión qual è se escribe siempre sin apóstrofo.
Los números cardinales italianos indican cantidad: uno, due, tre… cento. Del 21 al 99 se escriben en una sola palabra y se forman uniendo la decena y la unidad: trentadue («treinta y dos»). La decena pierde su vocal final delante de uno y otto: ventuno, ventotto.
Los números ordinales italianos indican una posición dentro de una serie: primo, secondo, terzo... Como funcionan como adjetivos, concuerdan con el sustantivo en género y número: il primo giorno, la prima volta, i primi giorni, le prime settimane. Para empezar, basta con aprender de memoria las formas del primero al décimo.
Para decir la hora, el italiano usa È l’una únicamente para la una y Sono le... para las demás horas: Sono le tre e mezza. Las fechas siguen el orden día + mes, normalmente con artículo: il 15 agosto. Con los días, la ausencia o presencia del artículo cambia el sentido: lunedì puede referirse a un lunes concreto, mientras que il lunedì expresa una costumbre.
Los adverbios de frecuencia indican cada cuánto ocurre algo: Vado sempre al bar («Siempre voy al bar»). Los de tiempo sitúan una acción: Oggi lavoro («Hoy trabajo»). Como regla inicial, coloca sempre, spesso, qualche volta, raramente y mai después del verbo, y usa non ... mai para decir «nunca».
Los adverbios de lugar italianos indican dónde está algo o hacia dónde ocurre un movimiento: qui/qua («aquí»), lì/là («ahí, allí»), vicino/lontano («cerca/lejos»), dentro/fuori («dentro/fuera») y sopra/sotto («encima/debajo»). Cuando se usan como adverbios son invariables, pero delante de un nombre hay que aprender qué preposición los acompaña: vicino a casa, lontano da Roma, sotto il tavolo.
Molto, troppo, poco y tanto cambian de terminación cuando acompañan o sustituyen a un sustantivo: molta acqua, troppi errori, poche sedie. En cambio, son invariables cuando modifican un verbo, un adjetivo u otro adverbio: lavoro molto, sono molto stanche, parla troppo velocemente. La pregunta clave es: «¿expresa la cantidad de una cosa o intensifica otra palabra?».
Los pronombres italianos mi, ti, lo, la, La, ci, vi, li y le sustituyen a la persona o cosa que recibe directamente la acción: Compro il libro → Lo compro. Normalmente van antes de un verbo conjugado (Ti chiamo) y se unen al final de un infinitivo, que pierde su última -e (vedere + ti → vederti).
Los pronombres indirectos italianos indican a quién o para quién se hace algo: Ti scrivo («Te escribo»), Gli telefono («Lo llamo por teléfono») y Ci dice la verità («Nos dice la verdad»). Normalmente van delante del verbo conjugado; con un infinitivo suelen unirse al final: Voglio parlarti («Quiero hablarte»).
En italiano, e suma, o y oppure presentan alternativas, ma y però expresan contraste, perché introduce una causa, anche añade información y quindi señala una consecuencia. Estas palabras permiten pasar de frases aisladas a mensajes conectados: Studio italiano perché mi piace («Estudio italiano porque me gusta»).
A2 (16)
El passato prossimo expresa hechos pasados terminados y se forma con el presente de avere o essere más un participio pasado (la forma verbal de mangiato, visto o partito): ho mangiato, hai visto, sono partiti. Con essere, el participio concuerda con el sujeto: Marco è arrivato, Giulia è arrivata. Aunque se parece al pretérito perfecto compuesto español, también puede corresponder a nuestro pretérito indefinido: Ieri ho lavorato significa «Ayer trabajé».
En italiano, algunos verbos frecuentes no forman el participio pasado con las terminaciones regulares -ato, -uto o -ito: fare se convierte en fatto, scrivere en scritto y leggere en letto. Estas formas se usan sobre todo con avere o essere para construir el passato prossimo: Ho fatto, ha scritto, siamo stati.
Algunos verbos italianos forman el passato prossimo con el presente de essere más un participio pasado: sono arrivato, è partita, siamo rimasti. Con este auxiliar, el participio concuerda con el sujeto en género y número: -o, -a, -i, -e. A diferencia del español, no basta con usar siempre el equivalente de haber: conviene aprender el auxiliar junto con cada verbo.
En el passato prossimo, los verbos reflexivos italianos se forman con pronombre reflexivo + essere + participio pasado: mi sono svegliato, si è vestita. El participio (la forma verbal como svegliato o vestita) concuerda con el sujeto en género y número: -o, -a, -i, -e. Por tanto, no se dice mi ho svegliato, aunque en español se use «me he despertado» con haber.
Con essere, el participio pasado concuerda normalmente con el sujeto: Marco è arrivato, Giulia è arrivata, i ragazzi sono arrivati. Con avere, suele quedar invariable, pero concuerda con los pronombres directos lo, la, li, le colocados antes del verbo: Ho visto Anna frente a L’ho vista.
Los artículos partitivos italianos del, dello, della, dell’, dei, degli y delle presentan una cantidad no especificada: Vorrei del pane («Quisiera pan/un poco de pan») y Ho comprato delle mele («He comprado unas manzanas»). Se forman con di + artículo definido, pero en español no siempre se traducen con una sola palabra: según el contexto corresponden a «algo de», «un poco de», «unos/unas» o simplemente a un sustantivo sin artículo.
El pronombre ne sustituye algo ya mencionado cuando significa «de eso», «de ello», «de él/ella» o una cantidad: Vuoi del pane? Ne voglio un po' («¿Quieres pan? Quiero un poco»). Se coloca normalmente antes del verbo conjugado y es imprescindible delante de números y otras expresiones de cantidad: Ne compro due («Compro dos»).
En italiano, ci puede sustituir un lugar ya mencionado, normalmente introducido por a o in: Vai a Roma? Sì, ci vado («¿Vas a Roma? Sí, voy allí»). Se coloca delante del verbo conjugado, pero se une a un infinitivo: ci voglio andare o voglio andarci. También forma parte de expresiones muy frecuentes como ci vuole, metterci y pensarci.
En passato prossimo, potere, volere y dovere se forman con un auxiliar más potuto, voluto o dovuto, seguido normalmente de un infinitivo: ho dovuto lavorare. Según la regla tradicional, el auxiliar es el que usaría ese infinitivo por sí solo: ho dovuto mangiare, pero sono dovuta partire. En el italiano actual, sobre todo al hablar, avere también es muy frecuente con los tres modales: non ho potuto venire.
Los adjetivos indefinidos expresan una cantidad o una identidad sin precisarla: qualche y ogni son invariables y acompañan a un sustantivo en singular; alcuni/alcune, tutto, altro y certo cambian de forma según el género y el número. La diferencia más llamativa para quien habla español es qualche: significa «algún/algunos», pero se construye con singular: qualche domanda, no qualche domande.
Los pronombres indefinidos italianos sustituyen a personas o cosas cuya identidad o cantidad no se especifica: qualcuno «alguien», qualcosa «algo», nessuno «nadie», niente/nulla «nada», ognuno «cada uno», tutto «todo» y altro «otra cosa/otro». Con nessuno, niente y nulla, la posición importa: Nessuno è venuto, pero Non è venuto nessuno.
Con el passato prossimo, già, ancora, mai, sempre y appena suelen colocarse entre el auxiliar y el participio: Ho già mangiato, Non è ancora arrivata, Sei mai stato a Roma? Esta posición central es la opción más segura y neutra; la negación non va antes del auxiliar.
Los conectores temporales unen dos acciones y aclaran si ocurren a la vez o una antes que la otra. Para empezar, relaciona quando con «cuando», mentre con «mientras», dopo che con «después de que», prima che con «antes de que», appena con «en cuanto» y finché (non) con «hasta que» o «mientras». La diferencia más importante para un hispanohablante es que el italiano emplea a menudo el indicativo donde el español usaría subjuntivo: Appena arrivi, scrivimi.
El relativo italiano che une dos oraciones y sustituye a una persona o cosa ya mencionada: Il libro che leggo («El libro que leo»). No cambia por género ni número, puede funcionar como sujeto o como objeto directo y, a diferencia de lo que ocurre en algunas lenguas, nunca se omite. Si delante del relativo hace falta una preposición, normalmente se usa cui, no che.
La construcción stare per + infinitivo indica que una acción está a punto de ocurrir: Sto per uscire significa «Estoy a punto de salir». Se conjuga stare según la persona y el momento, mientras que el segundo verbo permanece en infinitivo: stanno per arrivare, stavo per chiamarti.
En usos impersonales, bisogna, basta, sembra, pare y occorre aparecen en tercera persona del singular y no llevan un sujeto concreto: Bisogna aspettare («Hay que esperar»). Lo más sencillo es añadir un infinitivo; cuando se introduce una oración con che, normalmente se necesita subjuntivo: Bisogna che tu aspetti. Algunas de estas palabras también tienen usos personales, que se explican más adelante.
B1 (18)
El imperfetto presenta una situación pasada desde dentro, sin destacar su principio ni su final: sirve para describir el ambiente, hablar de hábitos y decir qué estaba ocurriendo. Se forma quitando -re del infinitivo (la forma de diccionario del verbo) y añadiendo -vo, -vi, -va, -vamo, -vate, -vano: parlare → parlavo, credere → credevo, dormire → dormivo. En una narración suele aportar el fondo, mientras que el passato prossimo cuenta el hecho que hace avanzar la historia.
Usa el passato prossimo para presentar un hecho como terminado o delimitado y el imperfetto para mostrar una situación en curso, habitual o descriptiva. Cuando aparecen juntos, el imperfetto suele crear el marco y el passato prossimo cuenta el acontecimiento: Mentre studiavo, ha telefonato Maria.
El futuro semplice se forma con una raíz de futuro y las terminaciones -ò, -ai, -à, -emo, -ete, -anno: parlerò, partirai, vedranno. Sirve para hablar de hechos posteriores, pero también para formular una conjetura sobre el presente: Saranno le dieci significa «Serán las diez» o «Deben de ser las diez».
El condizionale presente se forma con una raíz parecida a la del futuro y las terminaciones -ei, -esti, -ebbe, -emmo, -este, -ebbero: parlerei, prenderesti, dormirebbero. Se usa sobre todo para pedir algo con cortesía, expresar deseos, dar consejos y hablar de posibilidades: Vorrei un caffè, Dovresti riposare, Sarebbe bello.
El imperativo italiano sirve para dar instrucciones, hacer invitaciones, formular ruegos y expresar órdenes: Ascolta!, Entrate! y Mi dica. La forma cambia según el trato: con tu se usa ascolta, mientras que con el Lei de cortesía se dice ascolti. En la prohibición dirigida a tu, la regla esencial es non + infinitivo: Non parlare!
Cuando dos pronombres átonos (formas breves que van junto al verbo) aparecen juntos, el italiano coloca primero el destinatario y después la cosa: me lo, te la, ce li, ve le. Ante lo, la, li, le o ne, mi, ti, ci, vi cambian a me, te, ce, ve; gli, le y el Le de cortesía forman una sola palabra con glie-: glielo, gliela, glieli, gliele, gliene.
En italiano, che enlaza una oración cuando el relativo funciona como sujeto o complemento directo: la collega che arriva, il film che guardiamo. Si hace falta una preposición, se usa normalmente cui: la collega con cui lavoro. Il quale y sus variantes expresan lo mismo de una manera más explícita y, a menudo, más formal: la collega con la quale lavoro.
Ci suele sustituir un lugar o un complemento introducido por a o in: Vai a Roma? Sì, ci vado («¿Vas a Roma? Sí, voy allí»). Ne suele sustituir un complemento introducido por di o un nombre cuya cantidad ya se expresa: Parli del viaggio? Sì, ne parlo; Quanti libri hai? Ne ho tre. Ambos se colocan normalmente antes del verbo conjugado.
Los pronombres tónicos italianos tienen acento de voz y pueden aparecer tras una preposición o destacar una persona: per te, con lui, a me. No sustituyen libremente a los pronombres átonos que acompañan al verbo: lo normal es Mi vede («Me ve»), mientras que Vede me, non te significa «Me ve a mí, no a ti» y expresa contraste.
Para expresar desigualdad, el italiano emplea più o meno delante de un adjetivo: più grande («más grande»), meno caro («menos caro»). El segundo término suele introducirse con di cuando se comparan personas o cosas —Roma è più grande di Firenze— y con che cuando se contraponen dos cualidades, acciones o complementos —È più facile leggere che scrivere. Las formas migliore, peggiore, maggiore y minore son comparativos especiales muy frecuentes.
El italiano distingue entre el superlativo relativo, que sitúa algo en el extremo de un grupo (il più caro della città, «el más caro de la ciudad»), y el superlativo absoluto, que intensifica una cualidad sin comparar (carissimo o molto caro, «carísimo» o «muy caro»). Las formas concuerdan en género y número con el sustantivo: la più cara, i più cari, carissima, carissimi.
Los adverbios de modo indican cómo se realiza una acción: Parla lentamente («Habla despacio»). Muchos se forman añadiendo -mente a la forma femenina singular del adjetivo: lento → lenta → lentamente. Si el adjetivo termina en -le o -re, normalmente pierde la -e final: facile → facilmente, regolare → regolarmente.
El período hipotético real presenta una condición posible o probable y su consecuencia: se + presente o futuro, seguido de presente, futuro o imperativo. Por ejemplo: Se hai tempo, parliamo («Si tienes tiempo, hablamos») y Se arriverai tardi, chiamami («Si vas a llegar tarde, llámame»). A diferencia del español, el italiano estándar sí puede usar el futuro después de se.
En italiano, stare conjugado + gerundio presenta una acción mientras está desarrollándose: Sto studiando significa «Estoy estudiando ahora». Los verbos en -are forman el gerundio en -ando; los de -ere y -ire, en -endo. Esta construcción destaca el proceso en curso, pero no es obligatoria cada vez que una acción sucede en este momento.
El infinitivo italiano puede ocupar el lugar de un nombre: Viaggiare è un piacere («Viajar es un placer») o, con artículo, il sapere («el saber»). También aparece en construcciones muy frecuentes con preposición: prima di + infinitivo, dopo + infinitivo compuesto y per + infinitivo. En estas construcciones, el sujeto del infinitivo suele ser el mismo que el de la oración principal.
El italiano usa si + verbo en tercera persona del singular para hablar de lo que hace la gente en general, sin nombrar un sujeto concreto: In Italia si mangia bene («En Italia se come bien»). Con essere y un adjetivo, este suele ir en plural: si è stanchi («se está cansado»); en los tiempos compuestos se usa el auxiliar essere: si è parlato molto.
El italiano usa si + verbo en tercera persona para expresar que algo se vende, se acepta, se prepara o se hace sin mencionar quién realiza la acción: Si vendono appartamenti. El nombre que designa lo vendido, aceptado o preparado funciona como sujeto, por lo que el verbo concuerda con él: si vende una casa, pero si vendono due case.
El congiuntivo presente presenta una acción no como un hecho afirmado, sino como algo pensado, deseado, dudoso, temido o valorado: Penso che sia una buona idea. Suele aparecer en una oración introducida por che y tiene formas propias como sia, venga, vada y faccia. También puede referirse al futuro: Spero che venga domani.
B2 (15)
El congiuntivo passato presenta una acción ya terminada dentro de un contexto que exige subjuntivo: Penso che sia già partito («Creo que ya se ha ido»). Se forma con el presente de subjuntivo de avere o essere más el participio pasado: abbia parlato, sia arrivata. Normalmente expresa anterioridad respecto de una oración principal en presente o futuro.
El congiuntivo imperfetto suele aparecer cuando una oración principal en pasado introduce una opinión, duda, emoción o voluntad: Pensavo che fosse vero («Pensaba que era verdad»). También se usa con deseos formulados en condicional y en hipótesis del tipo se + imperfecto de subjuntivo + condicional: Se avessi tempo, viaggerei («Si tuviera tiempo, viajaría»).
El congiuntivo trapassato se forma con el imperfecto de subjuntivo de avere o essere más un participio pasado: avessi parlato, fosse partito. Sitúa una acción antes de otro momento pasado cuando la estructura exige subjuntivo, y también aparece en condiciones imposibles de cambiar: Se avessi saputo, sarei venuto («Si lo hubiera sabido, habría venido»).
El condizionale passato se forma con el condicional presente de avere o essere más un participio pasado: avrei parlato, sarei partito. Expresa sobre todo una consecuencia pasada que no se realizó, un deseo o deber incumplido y, a diferencia del español, el futuro visto desde un momento pasado: Ha detto che sarebbe arrivato significa «Dijo que llegaría».
Para presentar una situación hipotética en el presente o el futuro, el italiano suele emplear se + congiuntivo imperfetto y, en la consecuencia, el condizionale presente: Se avessi tempo, viaggerei di più («Si tuviera tiempo, viajaría más»). La estructura se parece mucho a la española si + imperfecto de subjuntivo + condicional, pero hay que aprender bien las formas verbales italianas y evitar el condicional inmediatamente después de se.
La pasiva italiana se forma normalmente con essere + participio pasado: La porta è stata chiusa («La puerta ha sido cerrada»). El participio concuerda con el sujeto y el agente, si se menciona, va introducido por da. También se usan venire para destacar la acción y andare para expresar que algo debe hacerse.
La construcción fare + infinitivo presenta al sujeto como quien provoca, ordena o encarga una acción: Faccio riparare la macchina significa «Mando reparar el coche». Solo se conjuga fare; el segundo verbo permanece en infinitivo. Si se menciona a quien realiza la acción, su forma depende de si el infinitivo lleva además un objeto directo: Faccio entrare Luca, pero Faccio leggere il documento a Luca.
La construcción lasciare + infinitivo indica que alguien permite una acción o no la impide: Lasciami parlare significa «Déjame hablar» y Non mi lasciano uscire, «No me dejan salir». Se parece mucho a dejar + infinitivo en español. El verbo lasciare se conjuga, mientras que el segundo verbo permanece en infinitivo; los pronombres se colocan con lasciare: lo lascio entrare, non lasciarmi sola.
El discorso indiretto reproduce el contenido de lo que alguien dijo sin citar sus palabras literalmente: «Sono stanco» pasa a Ha detto che era stanco. Si el verbo que introduce el mensaje está en pasado, suelen cambiar los tiempos verbales, las personas y referencias como oggi, domani o qui. Un cambio especialmente importante para los hispanohablantes es futuro → condicional pasado: «Tornerò» → Ha detto che sarebbe tornato.
Las conjunciones subordinantes enlazan una oración principal con otra que depende de ella. En italiano, quando, mentre, perché, siccome y dato che suelen presentar hechos con indicativo; affinché, benché, sebbene, prima che, senza che y a meno che exigen normalmente subjuntivo. No basta con traducir la conjunción española: hay que fijarse en su sentido y en la relación temporal entre las dos acciones.
Los connettivi testuali enlazan ideas y muestran al lector qué relación existe entre ellas: suma, contraste, consecuencia, orden o conclusión. No basta con saber su traducción: hay que elegir el conector por su función y ajustar el registro; por ejemplo, quindi es habitual y neutro, mientras que pertanto resulta más formal.
Fuera de la construcción stare + gerundio, el gerundio italiano puede condensar una oración y expresar tiempo, causa, modo, condición o concesión: Essendo stanco, sono andato a letto. El gerundio simple suele presentar una acción simultánea; el compuesto, formado con avendo o essendo más participio, presenta una acción anterior: Avendo finito, posso rilassarmi.
El participio presente italiano se forma normalmente con -ante para los verbos en -are y con -ente para los verbos en -ere e -ire: cantare → cantante, seguire → seguente. En el italiano actual funciona sobre todo como adjetivo o sustantivo —acqua corrente, un insegnante—; para expresar una acción en curso se emplea el gerundio: sta cantando, no sta cantante.
El trapassato prossimo expresa un hecho que ya había ocurrido antes de otro momento pasado: Quando sono arrivato, era già partita («Cuando llegué, ella ya se había ido»). Se forma con el imperfecto de avere o essere más el participio pasado: avevo mangiato, ero uscito/a. La elección del auxiliar y la concordancia siguen, en general, las mismas reglas que en el passato prossimo.
El italiano usa chi para «quien» sin antecedente expreso, ciò che y quello che para «lo que», e il che para comentar toda una idea anterior. Para expresar posesión emplea artículo + cui + nombre: la donna il cui figlio conosco. Aunque varias de estas formas se parecen a las españolas, no se construyen siempre de la misma manera.
C1 (13)
El passato remoto presenta una acción pasada como terminada y separada del presente: Dante nacque nel 1265. Es habitual en novelas, biografías y textos históricos; en la conversación cotidiana su frecuencia cambia mucho según la región italiana. Es un tiempo simple: se forma conjugando el verbo, sin auxiliar ni participio.
El trapassato remoto presenta una acción terminada inmediatamente antes de otra acción pasada: Appena ebbe chiuso la porta, uscì («En cuanto hubo cerrado la puerta, salió»). Se forma con el passato remoto de avere o essere más el participio pasado y aparece sobre todo en narraciones literarias, normalmente dentro de una oración temporal seguida de una acción en passato remoto.
El futuro anteriore se forma con el futuro de avere o essere más un participio pasado: avrò finito, sarai arrivata. Sirve para presentar una acción como ya terminada antes de otro momento futuro y, sin referencia futura, para formular una suposición sobre el pasado: Avrà dimenticato l'appuntamento («Habrá olvidado la cita»).
Para imaginar un pasado contrario a los hechos, el italiano usa se + congiuntivo trapassato en la condición y condizionale passato en el resultado: Se avessi saputo, sarei venuto («Si lo hubiera sabido, habría venido»). Si aquella condición pasada tiene una consecuencia vigente ahora, el resultado va en condicional simple: Se avessi studiato, ora lo saprei («Si lo hubiera estudiado, ahora lo sabría»).
El subjuntivo independiente aparece en una oración principal, sin un verbo como penso o spero que lo exija: Magari potessi venire! («¡Ojalá pudiera venir!») o Che entri! («¡Que entre!»). Sirve sobre todo para presentar algo no como un hecho, sino como deseo, exhortación, duda, reacción emocional o concesión. La forma verbal depende de si la situación se considera posible, improbable o ya imposible porque pertenece al pasado.
El infinito composto presenta una acción como anterior a otra: dopo aver mangiato («después de haber comido»), penso di aver capito («creo haber entendido»). Se forma con el infinitivo de avere o essere más un participio pasado (una forma como mangiato, partita o visti); con essere, ese participio concuerda con el sujeto.
El italiano puede expresar que una acción ya ha terminado mediante un participio pasado sin auxiliar: Finita la lezione, uscirono («Terminada la clase, salieron»). El participio concuerda con su propio sujeto —finita la lezione, finiti i lavori— y toda la construcción equivale normalmente a una subordinada introducida por «cuando», «después de que» o «una vez que».
La dislocación coloca un elemento fuera de su posición habitual y lo retoma dentro de la oración con un pronombre: Il libro, l'ho letto o L'ho letto, il libro. A la izquierda presenta el tema del que se va a hablar; a la derecha lo aclara o lo recuerda después. La pausa y el pronombre de reanudación son esenciales para reconocer la construcción.
Una frase escindida divide una idea en dos partes para poner un elemento en primer plano: Marco ha chiamato se convierte en È Marco che ha chiamato. El esquema más común es essere + elemento destacado + che + resto de la información. Para presentar primero una necesidad, una acción o una persona aún sin identificar, se usa a menudo el orden inverso: Quello che mi serve è tempo.
En italiano, el tiempo de una subordinada depende de dos cosas: el tiempo de la oración principal y si la acción subordinada ocurre a la vez, antes o después. Con una principal en presente suelen aparecer congiuntivo presente y passato; con una principal en pasado, congiuntivo imperfetto y trapassato. Para expresar el futuro visto desde el pasado es muy frecuente el condicional compuesto: Pensavo che sarebbe venuto.
El registro formal italiano no consiste solo en escoger palabras más cultas: combina el tratamiento de Lei, fórmulas de cortesía, construcciones pasivas o impersonales y una sintaxis cuidada. Se usa en comunicaciones profesionales, trámites, discursos institucionales y al dirigirse con respeto a una persona con quien no hay confianza. La clave es adecuar el grado de formalidad a la situación sin caer en un estilo artificial o innecesariamente burocrático.
Una expresión idiomática combina palabras conocidas, pero su sentido no suele deducirse de una traducción literal: essere al verde significa «estar sin dinero», no «ser de color verde». Para usar estos giros con naturalidad hay que aprenderlos como unidades completas, adaptar el verbo a la oración y comprobar qué intención transmiten en cada contexto.
Los verbos pronominales italianos combinan un verbo con uno o más pronombres que forman parte de su significado: fare es «hacer», pero farcela significa «conseguirlo»; andare es «ir», pero andarsene significa «irse». Esos pronombres cambian según la persona —me ne vado, te ne vai, se ne va— y normalmente no se pueden eliminar ni traducir palabra por palabra.
C2 (11)
Cuando una acción era futura desde un momento del pasado, el italiano estándar suele emplear el condicional pasado: Disse che sarebbe tornato («Dijo que volvería»). Aunque sarebbe tornato tiene forma compuesta, aquí no significa necesariamente «habría vuelto»: presenta el regreso como posterior al momento en que alguien habló, pensó o supo algo.
El italiano literario conserva pronombres como egli, palabras como ove y alcuno, construcciones como v’è e infinitivos truncados como dir o far. No forman un único sistema verbal: son recursos de distintas épocas y registros que un estudiante de nivel C2 debe saber reconocer, interpretar y, solo cuando el contexto lo justifique, emplear sin mezclar estilos.
El anacoluto (anacoluto) aparece cuando una frase comienza con una estructura y continúa con otra: Quell'uomo, non mi fido di lui. Es muy frecuente como recurso espontáneo del habla y puede ser deliberado en literatura, pero en la prosa formal suele percibirse como una ruptura sintáctica. En un nivel C2 conviene, ante todo, reconocer qué elemento queda «suelto» y qué efecto comunicativo produce.
La sintaxis marcada altera el orden más neutro de la oración para indicar qué información ya está presente en la conversación, qué dato es nuevo y qué elemento se quiere contrastar. Así, Volevo dirti questo puede convertirse en QUESTO volevo dirti si se opone questo a otra posibilidad. El orden, los pronombres átonos, la entonación y el contexto actúan juntos: no basta con mover palabras al azar.
Un periodo complesso organiza varias proposiciones en una unidad con sentido: unas se coordinan al mismo nivel y otras dependen de una principal o se insertan dentro de otra subordinada. Para que el resultado sea claro, no basta con acumular conectores; hay que controlar la jerarquía lógica, el sujeto de cada acción, los modos y tiempos verbales y el lugar en que aparece la información principal.
El italiano puede condensar una oración subordinada mediante un infinitivo, un gerundio o un participio: Dopo aver firmato il contratto, uscì; Essendo tardi, tornammo a casa; Conclusa la riunione, tutti partirono. Estas formas permiten omitir conectores y verbos conjugados, pero la relación lógica y el sujeto deben quedar inequívocos. Son especialmente frecuentes en textos formales, ensayos, noticias y documentos administrativos.
En italiano, elegir entre sapere, potere, dovere, el condicional y el imperfecto no solo cambia el tiempo verbal: indica si se habla de una destreza, una posibilidad externa, una obligación, una deducción o una petición atenuada. La traducción española suele parecerse, pero no siempre revela el matiz: non ha saputo rispondere presenta una falta de capacidad o reacción, mientras que non ha potuto rispondere apunta normalmente a un impedimento.
El italiano coloquial no es simplemente italiano «incorrecto»: es el conjunto de recursos propios de una conversación espontánea, como cioè, tipo y dai, las repeticiones expresivas y ciertas frases que se dejan a medias. Un hablante competente sabe reconocer estos recursos, escoger los que encajan con la situación y volver a una formulación más explícita cuando escribe o habla en un contexto formal.
El italiano cambia de una región a otra incluso cuando sus hablantes no emplean un dialecto: varían la preferencia por ciertos tiempos verbales, palabras como anguria y cocomero, la pronunciación y las fórmulas coloquiales. Estas diferencias rara vez forman fronteras absolutas; dependen también de la edad, la situación, la ciudad y el grado de formalidad. Para un estudiante de nivel C2, lo esencial es reconocerlas, interpretarlas sin convertirlas en estereotipos y mantener un italiano estándar cuando el contexto lo requiera.
El italiano burocrático es la variedad empleada en formularios, notificaciones, reglamentos y actos administrativos. Tiende a ocultar quién realiza la acción, convertir acciones en nombres y apoyarse en fórmulas como ai sensi di, si comunica che o il sottoscritto dichiara. Para un estudiante de nivel C2, lo esencial es reconocer con precisión quién debe hacer qué, en qué plazo y con qué fundamento, sin imitar automáticamente este estilo fuera de su contexto.
El italiano avanzado puede reproducir una voz sin citarla de manera literal: el discurso indirecto libre acerca la narración a la perspectiva de un personaje, el presente histórico vuelve inmediata una escena pasada y las citas metalingüísticas convierten palabras o expresiones en objeto de comentario. Para interpretar estos recursos hay que preguntarse siempre quién habla, desde qué momento se contempla la escena y si las comillas reproducen palabras, nombran una expresión o marcan distancia.
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