Gramática de alemán
Explora 99 conceptos gramaticales — de principiante a avanzado.
Este es el árbol gramatical que impulsa Settemila Lingue — cada concepto se convierte en un mazo de práctica enfocado con tarjetas generadas por IA.
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A1 (36)
Los pronombres personales que funcionan como sujeto en alemán son ich, du, er, sie, es, wir, ihr, sie y Sie. Indican quién realiza la acción y determinan la forma del verbo: ich lerne, du lernst, wir lernen. A diferencia del español, el alemán normalmente exige expresar el sujeto.
En nominativo, el alemán usa der con sustantivos masculinos, die con femeninos, das con neutros y die con todos los plurales. El artículo concuerda con el género y el número del sustantivo: der Mann, die Frau, das Kind, die Kinder. Como el género alemán no siempre coincide con el español, conviene aprender cada sustantivo junto con su artículo.
En nominativo, el alemán usa ein con sustantivos masculinos y neutros, y eine con sustantivos femeninos. Para negar un sustantivo se emplean kein y keine siguiendo el mismo patrón; en plural no existe un artículo indefinido equivalente a unos/unas, pero sí se usa keine para expresar «ningún» o «ninguna».
Sein reúne gran parte de los usos de ser y estar. En presente tiene seis formas: ich bin, du bist, er/sie/es ist, wir sind, ihr seid, sie/Sie sind. Es un verbo irregular: conviene aprender cada forma junto con su pronombre, no intentar construirla a partir del infinitivo.
El verbo alemán haben significa principalmente «tener». En presente se conjuga ich habe, du hast, er/sie/es hat, wir haben, ihr habt, sie/Sie haben. Las formas hast y hat son irregulares y conviene memorizarlas desde el principio.
Para conjugar un verbo regular alemán en presente, se quita -en del infinitivo y se añade una terminación: -e, -st, -t, -en, -t, -en. Así, machen se convierte en ich mache, du machst, er macht, wir machen, ihr macht, sie/Sie machen. Algunos verbos intercalan una -e- o ajustan la terminación para que la forma sea pronunciable.
En presente, ciertos verbos alemanes cambian la vocal de su raíz únicamente con du y er/sie/es: sprechen → du sprichst, lesen → sie liest, fahren → er fährt. Las terminaciones siguen siendo las habituales; lo que hay que memorizar es qué verbos cambian y cuál es su nueva vocal.
El acusativo suele señalar el complemento directo, es decir, la persona o cosa que recibe directamente la acción. En singular, solo cambian los artículos masculinos: der → den y ein → einen. Las formas femeninas, neutras y plurales coinciden con las del nominativo.
Los pronombres personales en acusativo sustituyen al objeto directo, es decir, a la persona o cosa que recibe directamente la acción: Er sieht mich («Él me ve»). Las formas son mich, dich, ihn, sie, es, uns, euch, sie y Sie. Las diferencias que más conviene memorizar al principio son ich → mich, du → dich y er → ihn.
En alemán, nicht niega verbos, cualidades, circunstancias o elementos determinados: Ich schlafe nicht («No duermo») y Das ist nicht teuer («Eso no es caro»). Kein acompaña a un sustantivo que, en una afirmación, llevaría ein/eine o aparecería sin artículo: Ich habe kein Auto («No tengo coche»). Kein cambia de forma según el género, el número y el caso del sustantivo.
En una oración principal enunciativa alemana, el verbo conjugado ocupa la segunda posición: Ich arbeite heute y Heute arbeite ich. «Segunda posición» significa segundo bloque de la oración, no necesariamente segunda palabra. El orden sujeto–verbo–objeto es el punto de partida, pero el primer bloque puede cambiar sin mover el verbo de su lugar.
Para formular una pregunta que se responde con ja o nein, coloca el verbo conjugado al principio: Du kommst morgen. se convierte en Kommst du morgen? Después suelen aparecer el sujeto y los demás elementos de la oración. En alemán solo se escribe el signo de interrogación final.
Las W-Fragen piden un dato concreto y suelen seguir este orden: palabra interrogativa + verbo conjugado + sujeto + resto. Así, Wo wohnst du? significa «¿Dónde vives?» y Wann kommt der Zug?, «¿Cuándo llega el tren?». Si la palabra interrogativa ya es el sujeto, no se añade otro: Wer kommt? («¿Quién viene?»).
Können expresa sobre todo capacidad o posibilidad, y müssen, necesidad u obligación. El verbo modal se conjuga y ocupa la posición habitual del verbo; la otra acción se expresa con un infinitivo (la forma sin conjugar) al final: Ich kann schwimmen y Du musst arbeiten.
Wollen expresa una voluntad o intención firme: Ich will gehen («Quiero irme»). Mögen suele expresar gusto: Ich mag Kaffee («Me gusta el café»), mientras que möchten sirve para decir lo que se desea de una manera más amable: Ich möchte einen Kaffee («Quisiera un café»).
Los artículos posesivos alemanes, como mein («mi») y dein («tu»), se colocan delante de un sustantivo para indicar posesión o relación: mein Buch, deine Schwester. La raíz señala quién es el poseedor, mientras que la terminación concuerda con el género, el número y el caso del sustantivo que viene después. En el nivel A1 conviene dominar primero las cuatro formas del nominativo: mein Vater, meine Mutter, mein Kind, meine Freunde.
Después de sein («ser/estar») y werden («volverse, ponerse»), el adjetivo alemán se usa en su forma básica, sin terminación: Das Wetter ist schön y Die Tage sind schön. No cambia según el género, el número ni el caso del sujeto.
Para decir dónde está algo, adónde va o de dónde viene, el alemán distingue entre varias preposiciones que en español suelen corresponder a en, a o de. La idea básica es: in, an, auf describen tipos de espacio o contacto; bei, nach, zu sitúan o dirigen hacia personas y destinos; aus, von indican procedencia. La preposición y el sentido de la frase determinan además si el artículo va en dativo o en acusativo.
En alemán, la expresión temporal determina la preposición: um para una hora concreta, am para días y partes del día, e im para meses, estaciones y periodos amplios. Para delimitar o relacionar momentos se usan von … bis («de … a»), seit («desde»), vor («hace» o «antes de») y nach («después de»).
En alemán, las unidades se colocan antes de las decenas: einundzwanzig significa «veintiuno», literalmente «uno y veinte». Para la hora informal, halb drei no es «las tres y media», sino las dos y media: se cuenta la media hora que falta para las tres. Los días, los meses y todos los sustantivos se escriben con mayúscula.
En una oración principal alemana, un verbo separable se divide en dos: la parte conjugada ocupa la posición habitual del verbo y el prefijo va al final. Así, aufstehen se convierte en Ich stehe um 7 Uhr auf («Me levanto a las siete»). En el infinitivo se escribe unido: aufstehen.
El alemán tiene tres formas básicas de imperativo según a quién te dirijas: Komm! para una persona de confianza (du), Kommt! para varias (ihr) y Kommen Sie! en el trato formal. Con du e ihr se omite el pronombre; con Sie, este se mantiene después del verbo. Si el verbo es separable, el prefijo va al final: Mach die Tür zu!
Las conjunciones und, aber, oder, denn y sondern unen palabras, grupos de palabras u oraciones del mismo nivel. Cuando enlazan dos oraciones principales, no empujan el verbo al final: después de la conjunción, cada oración conserva su propio orden. La diferencia esencial es de significado: und suma, aber contrasta, oder ofrece alternativas, denn explica una causa y sondern corrige algo negado.
La forma habitual de decir «hay» en alemán es es gibt + acusativo: Es gibt einen Park (Hay un parque). La expresión no cambia aunque lo que exista sea plural: Es gibt viele Parks. En las preguntas, el verbo pasa delante de es: Gibt es hier einen Park?
En alemán, gern acompaña a un verbo para indicar que una actividad gusta: Ich koche gern significa «Me gusta cocinar». Sus grados de comparación son lieber («preferir hacer algo») y am liebsten («lo que más gusta hacer»). Estas palabras no se conjugan: quien cambia según la persona es el verbo.
Un pronombre reflexivo indica que el sujeto realiza una acción sobre sí mismo: Ich wasche mich significa «Me lavo». En acusativo, las formas son mich, dich, sich, uns, euch, sich. La persona del pronombre siempre coincide con la del sujeto: ich → mich, du → dich, wir → uns.
Los adverbios de tiempo indican cuándo o con qué frecuencia sucede algo: heute «hoy», morgen «mañana», jetzt «ahora», immer «siempre» u oft «a menudo». Pueden ocupar el primer lugar de la oración, pero el verbo conjugado sigue en segunda posición: Heute bin ich müde. Si no se destacan, suelen aparecer después del verbo y del sujeto: Ich bin heute müde.
El plural alemán no se forma con una única terminación: puede llevar -e, -(e)n, -er, -s, no añadir nada o cambiar además una vocal por ä, ö, ü. Por eso conviene aprender cada sustantivo junto con su artículo y su plural: das Buch, die Bücher. En plural, los tres géneros usan el artículo definido die.
Dürfen expresa que algo está permitido; con nicht, indica prohibición: Hier darf man nicht parken («Aquí no se puede aparcar»). Sollen presenta una acción como consejo, encargo, norma o expectativa: Du sollst mehr schlafen («Deberías dormir más»). En ambos casos, el verbo modal se conjuga y el otro verbo queda en infinitivo al final.
En alemán, dieser, diese, dieses sirven para señalar o destacar una persona o cosa: dieses Buch («este libro»). Su terminación cambia según el género, el número y el caso; jener, jene, jenes sigue el mismo modelo, pero es mucho menos habitual en la conversación moderna. A diferencia del español, la oposición entre este, ese y aquel no se reproduce de manera exacta.
Todo sustantivo alemán tiene género masculino, femenino o neutro. La forma más segura de aprenderlo es memorizar el artículo junto con la palabra: der Tisch, die Lampe, das Buch. El género alemán no siempre coincide con el español, aunque ciertas terminaciones y el último elemento de una palabra compuesta ofrecen pistas muy útiles.
Los prefijos be-, emp-, ent-, er-, ge-, miss-, ver- y zer- permanecen unidos al verbo: Ich verstehe dich y nunca Ich stehe dich ver. Además, el participio de estos verbos no recibe otro ge-: besucht, verstanden, erzählt. Para empezar, conviene aprender cada verbo completo y reconocer que su prefijo suele ser átono, es decir, no lleva el acento de la palabra.
Los adverbios de lugar alemanes indican dónde está alguien o algo: hier «aquí», dort «allí», oben «arriba» o draußen «fuera». No cambian de forma y pueden aparecer después del verbo o al principio: Ich bin hier y Hier bin ich. Para expresar movimiento hacia un lugar, a menudo se añade nach o se emplean formas como hierher y dorthin.
Para tratar de usted o ustedes en alemán se usa Sie, siempre con mayúscula, y el verbo adopta la misma forma que con sie «ellos/ellas»: Sie kommen, Sie sprechen, Sie sind. La misma forma sirve para dirigirse formalmente tanto a una persona como a varias.
Werden expresa que alguien o algo cambia: puede traducirse como «hacerse», «ponerse», «volverse», «convertirse en» o «llegar a ser», según el contexto. En presente se conjuga ich werde, du wirst, er/sie/es wird, wir werden, ihr werdet, sie/Sie werden: Es wird kalt significa «Está empezando a hacer frío» o «Se está poniendo frío».
Wissen significa «saber» cuando se habla de un dato, una respuesta o algo que se considera cierto. En presente cambia su raíz en singular: ich weiß, du weißt, er/sie/es weiß; en plural conserva wiss-: wir wissen, ihr wisst, sie/Sie wissen. Para conocer a una persona o estar familiarizado con un lugar se usa normalmente kennen, no wissen.
A2 (16)
El Perfekt con haben se forma conjugando haben y colocando el Partizip II (participio, una forma verbal como gemacht o gegessen) normalmente al final: Ich habe gestern gearbeitet. Es el pasado más habitual en la conversación para la mayoría de los verbos. Solo cambia haben según la persona; el participio no cambia.
El Perfekt se forma normalmente con una forma de haben o sein y un participio. Se usa sein sobre todo con verbos intransitivos que expresan desplazamiento o cambio de estado: Ich bin gegangen («Me fui»), Sie ist eingeschlafen («Se quedó dormida»). También lo exigen algunos verbos muy frecuentes que conviene memorizar, como sein, bleiben y werden.
El Partizip II (participio pasado, es decir, una forma verbal como «hecho» o «escrito») suele seguir uno de estos dos modelos: ge- + raíz + -t en los verbos regulares (machen → gemacht) y ge- + raíz, a veces modificada, + -en en muchos verbos irregulares (schreiben → geschrieben). No se añade ge- a los verbos terminados en -ieren ni a los que llevan un prefijo inseparable; con un prefijo separable, ge- se coloca entre el prefijo y el verbo.
El dativo suele señalar a la persona o cosa que recibe algo, se beneficia de una acción o aparece después de ciertas preposiciones y verbos. Los artículos definidos son dem (masculino y neutro), der (femenino) y den (plural); los indefinidos son einem, einer, einem. En plural, el sustantivo suele añadir además -n: mit den Kindern.
Los pronombres personales de dativo sustituyen a una persona o cosa que desempeña una función marcada por el dativo: mir, dir, ihm, ihr, ihm, uns, euch, ihnen, Ihnen. Aparecen a menudo como destinatario —Ich gebe dir das Geld («Te doy el dinero»)—, pero también los exigen ciertos verbos y preposiciones: Hilfst du mir?, mit ihm, bei uns.
Algunos verbos alemanes exigen que la persona afectada aparezca en dativo, aunque la traducción al español no siempre lo deje claro: Ich helfe dir significa «Te ayudo». Con gefallen, gehören, schmecken y passen, la cosa suele ser el sujeto y la persona va en dativo: Der Mantel gehört ihr («El abrigo es de ella»).
Las nueve Wechselpräpositionen —an, auf, hinter, in, neben, über, unter, vor, zwischen— pueden regir acusativo o dativo. Usa normalmente acusativo cuando se indica un destino o un cambio de lugar (wohin?, «¿adónde?») y dativo cuando se indica dónde se encuentra o sucede algo (wo?, «¿dónde?»). No basta con buscar cualquier movimiento: lo decisivo es si hay desplazamiento hacia un destino.
Después de der, die, das y las demás formas del artículo definido, el adjetivo alemán lleva casi siempre -e o -en: der große Mann, mit dem neuen Auto. La regla rápida es: -e solo en cinco casillas básicas —todo el nominativo singular y el acusativo femenino y neutro—; en las demás se usa -en.
Después de ein, eine, kein y los posesivos, el adjetivo alemán lleva una terminación que depende del género, el número y el caso: ein großer Mann, eine neue Tasche, mit einem alten Freund. La regla inicial más útil es esta: en nominativo singular aparecen -er, -e, -es; en acusativo solo cambia el masculino a -en; en dativo y genitivo se usa -en.
Weil introduce una causa («porque») y dass introduce el contenido de una idea o afirmación («que»). En ambos casos, el verbo conjugado se coloca al final de la oración subordinada: Ich bleibe zu Hause, weil ich krank bin; Ich weiß, dass er kommt. La subordinada se separa de la oración principal mediante una coma.
Wenn introduce una condición o una referencia temporal: Wenn ich Zeit habe, komme ich («Si tengo tiempo, voy»). Ob introduce una pregunta indirecta cuya respuesta sería sí o no: Ich weiß nicht, ob er kommt («No sé si viene»). En ambos casos, el verbo conjugado va al final de la oración subordinada.
El comparativo alemán se forma normalmente añadiendo -er al adjetivo o al adverbio: schnell → schneller. Si aparecen los dos elementos comparados, se usa als: Der Zug ist schneller als der Bus («El tren es más rápido que el autobús»). Algunas formas cambian la vocal o son irregulares, como groß → größer y gut → besser.
El superlativo alemán tiene dos modelos básicos: am + adjetivo en -sten cuando no acompaña directamente a un sustantivo (Dieses Auto ist am schnellsten) y artículo + adjetivo en -ste con la terminación correspondiente cuando sí lo acompaña (das schnellste Auto). Algunas formas presentan diéresis o son irregulares: groß → am größten, gut → am besten.
En alemán, durch, für, gegen, ohne y um exigen acusativo; bis y entlang también pertenecen a este grupo, aunque presentan algunas particularidades. Por eso se dice für den Freund, ohne mich y durch einen Tunnel: la palabra que depende de la preposición adopta la forma de acusativo.
Las preposiciones aus, bei, mit, nach, seit, von, zu, gegenüber y außer rigen dativo: la palabra que las sigue debe adoptar la forma de ese caso. Por eso se dice mit dem Bus, bei einer Freundin y seit zwei Jahren. La preposición no cambia; cambian sobre todo el artículo y, en ciertos casos, el sustantivo.
Los ordinales alemanes expresan orden: erste «primero», zweite «segundo», dritte «tercero». Del 1 al 19 suelen formarse con -t- y desde el 20 con -st-, pero además reciben las mismas terminaciones que un adjetivo: der zweite Tag, am zweiten Tag, mein zweites Auto.
B1 (17)
En alemán, el pasado simple o Präteritum de sein («ser/estar») se forma con war, y el de haben («tener») con hatte: Ich war müde y Ich hatte keine Zeit. Aunque al hablar se suele preferir el Perfekt para muchos verbos, war y hatte son muy habituales tanto en la conversación como en la escritura.
Para hablar de capacidad, obligación, intención, permiso, recomendación o gusto en el pasado, el alemán usa con mucha frecuencia konnte, musste, wollte, durfte, sollte y mochte. El verbo modal conjugado ocupa la posición habitual del verbo y, si hay otro verbo, su infinitivo va al final: Ich konnte nicht kommen («No pude venir»).
El Präteritum de un verbo regular se forma añadiendo -te a la raíz y, cuando corresponde, una terminación personal: ich machte, du machtest, wir machten. Aparece sobre todo en relatos y otros textos escritos; en la conversación cotidiana suele preferirse el Perfekt: ich habe gemacht.
Los verbos fuertes forman el Präteritum cambiando normalmente la vocal de la raíz y añadiendo unas terminaciones propias: gehen → ging, schreiben → schrieb, kommen → kam. No existe una regla que permita adivinar todos esos cambios, por lo que conviene aprender juntos el infinitivo, el Präteritum y el participio: gehen – ging – gegangen.
El Futur I se forma con el presente de werden y el infinitivo (la forma básica del verbo) al final: Ich werde morgen kommen. Sirve para hablar del futuro, pero el alemán cotidiano usa muy a menudo el presente si ya hay una indicación temporal. También expresa suposiciones: Er wird wohl schlafen significa «Probablemente está durmiendo» o «Estará durmiendo».
El genitivo indica sobre todo pertenencia o relación y suele equivaler a una construcción española con de: das Auto meines Vaters significa «el coche de mi padre». También aparece después de preposiciones como wegen, trotz, während y statt. Sus marcas más visibles son des/eines para masculino y neutro, der/einer para femenino y plural, y la terminación -(e)s que suele recibir el sustantivo masculino o neutro.
Una oración de relativo añade información sobre una persona o cosa: Der Mann, der dort steht, ist mein Lehrer. El pronombre relativo concuerda en género y número con su antecedente, pero su caso depende de la función que cumple dentro de la oración de relativo. Como esta es una oración subordinada, el verbo conjugado va al final y se separa siempre con comas.
La construcción würde + infinitivo equivale muchas veces al condicional español: Ich würde kommen significa «Yo vendría». Würde se conjuga según el sujeto y el infinitivo se coloca al final; sirve sobre todo para hablar de situaciones hipotéticas, deseos, consejos y peticiones corteses.
Wäre es el Konjunktiv II de sein («ser/estar») y hätte es el de haben («tener»). Se usan para presentar estados, deseos y situaciones como imaginarios o no reales, y también para expresarse con cortesía: Wenn ich reich wäre ... («Si fuera rico...»), Ich hätte gern einen Kaffee («Quisiera un café»).
La pasiva de acción en presente se forma con werden conjugado + Partizip II: Die Tür wird geöffnet («Se abre la puerta»). La persona o cosa que recibe la acción pasa a ser el centro de la frase; quien la realiza suele omitirse o se introduce con von + dativo. El participio no cambia por género ni número.
El alemán usa zu + infinitivo cuando una acción depende de ciertos verbos, adjetivos o sustantivos: Ich versuche, Deutsch zu lernen («Intento aprender alemán»). La construcción suele ir al final y no lleva un sujeto propio expresado. Con verbos separables, zu se coloca dentro del verbo: anzufangen, einzukaufen; con verbos modales como können o müssen, en cambio, no se usa zu.
El alemán usa mir, dir, sich, uns, euch, sich cuando la persona que recibe o se beneficia de una acción coincide con el sujeto y, normalmente, ya hay otro elemento en acusativo: Ich wasche mir die Hände. Si no hay ese segundo objeto, el pronombre reflexivo suele ir en acusativo: Ich wasche mich.
El Konjunktiv I permite reproducir lo que otra persona dice sin presentarlo como una afirmación propia: Er sagt, er sei krank («Dice que está enfermo»). Se usa sobre todo en prensa, informes y otros textos formales. Para empezar, conviene dominar las formas de tercera persona sei, habe y las terminadas en -e, como komme.
Obwohl («aunque», «a pesar de que») introduce una oración subordinada y envía el verbo conjugado al final: Obwohl es regnet, gehe ich spazieren. Trotzdem («aun así», «sin embargo») es un adverbio; si abre una oración principal, ocupa la primera posición y el verbo va inmediatamente después: Es regnet. Trotzdem gehe ich spazieren.
Las conjunciones als, wenn, bevor, nachdem, während, bis, seit y sobald enlazan dos acciones situándolas en el tiempo. Introducen una oración subordinada, por lo que el verbo conjugado va al final: Bevor du gehst, ruf mich an. La distinción que más conviene dominar es als para una situación única del pasado y wenn para hechos repetidos, presentes o futuros.
Para expresar una finalidad, se usa um … zu + infinitivo cuando la persona o cosa que realiza las dos acciones es la misma: Ich spare, um ein Auto zu kaufen. Se usa damit + oración subordinada cuando la finalidad tiene otro sujeto: Ich spreche langsam, damit du mich verstehst. Con damit, el verbo conjugado va al final.
Algunos sustantivos masculinos alemanes añaden -n o -en en singular siempre que no estén en nominativo: der Student, pero den Studenten, dem Studenten y des Studenten. Esta pauta se llama N-Deklination o declinación débil. La terminación pertenece al sustantivo, no al artículo, y también aparece en plural.
B2 (12)
El Plusquamperfekt presenta una acción como anterior a otro momento del pasado: Ich hatte schon gegessen, als er kam («Ya había comido cuando él llegó»). Se forma con hatte o war más el Partizip II: en español suele corresponder a «había + participio», pero el alemán elige entre dos auxiliares.
Para presentar una acción pasada en pasiva, el alemán usa wurde + Partizip II en Präteritum: Die Tür wurde geöffnet. En Perfekt usa ist + Partizip II + worden: Die Tür ist geöffnet worden. La palabra clave es worden, sin ge-; geworden significa «convertido» o «llegado a ser».
Para hablar de una situación pasada que no ocurrió, el alemán usa hätte o wäre más el Partizip II: Ich hätte angerufen («Habría llamado») y Ich wäre gekommen («Habría venido»). El auxiliar se elige igual que en el Perfekt: la mayoría de los verbos llevan haben; los verbos que forman el pasado con sein llevan wäre. En una subordinada con wenn, el auxiliar suele ir al final: Wenn ich das gewusst hätte ...
Para imaginar una situación poco real o contraria a los hechos, el alemán usa el Konjunktiv II: Wenn ich Zeit hätte, würde ich mitkommen («Si tuviera tiempo, iría con vosotros»). Si la oportunidad ya pertenece al pasado, ambas partes suelen ir en Konjunktiv II de pasado: Wenn ich Zeit gehabt hätte, wäre ich mitgekommen («Si hubiera tenido tiempo, habría ido con vosotros»). La condición también puede expresarse sin wenn: Hätte ich Zeit, würde ich mitkommen.
El Futur II presenta una acción como terminada antes de un momento futuro: Bis morgen werde ich den Bericht geschrieben haben («Para mañana habré escrito el informe»). También expresa una suposición sobre el pasado: Er wird schon gegangen sein («Probablemente ya se haya ido»). Se forma con una forma conjugada de werden + Partizip II + el infinitivo haben o sein.
El Partizip I se forma añadiendo -d al infinitivo y, delante de un sustantivo, recibe además la terminación normal de un adjetivo: schlafen → schlafend → das schlafende Kind. Suele presentar al sustantivo como participante activo en una acción en curso o simultánea: der kommende Zug es «el tren que viene» o «el próximo tren».
El Partizip II puede colocarse delante de un sustantivo para describirlo: die geöffnete Tür («la puerta abierta»). En esa posición funciona como un adjetivo y, por tanto, recibe una terminación que depende del determinante, el género, el número y el caso: die geöffnete Tür, mit einer geöffneten Tür, geöffnete Türen.
Un atributo participial ampliado concentra una oración de relativo delante de un sustantivo: der Mann, der in Berlin lebt se convierte en der in Berlin lebende Mann. Todos los complementos se colocan antes del participio, y este recibe la terminación de adjetivo que exigen el género, el número, el caso y el determinante del sustantivo.
En alemán, lassen + infinitivo sin zu sirve tanto para hacer que otra persona realice algo como para permitirle hacerlo: Ich lasse das Auto reparieren («Mando reparar el coche») y Ich lasse ihn fahren («Le dejo conducir»). El verbo conjugado es lassen; el infinitivo que nombra la acción suele ir al final.
En alemán, un infinitivo puede funcionar como sustantivo neutro y se escribe con mayúscula: lesen → das Lesen. Los adjetivos y participios también pueden sustantivarse: schön → das Schöne, reisend → der Reisende / die Reisende. Al pasar a ser sustantivos, estas formas ocupan un caso y, en el caso de los adjetivos, conservan las terminaciones de la declinación adjetival.
El Zustandspassiv presenta el estado que queda como resultado de una acción y se forma con sein + Partizip II: Die Tür ist geschlossen («La puerta está cerrada»). En cambio, werden + Partizip II enfoca la acción o el proceso: Die Tür wird geschlossen («Están cerrando la puerta»). Para un hispanohablante, la oposición suele parecerse a la diferencia entre estar cerrada y ser cerrada / estar siendo cerrada.
Para presentar una apariencia o una comparación que no se considera real, el alemán suele combinar als ob o als wenn con Konjunktiv II: Er tut so, als ob er alles wüsste («Actúa como si lo supiera todo»). Con als ob/als wenn, el verbo conjugado va al final; con als solo, va justo después de als: Er tut so, als wüsste er alles.
C1 (10)
El Konjunktiv I sirve sobre todo para presentar palabras ajenas sin asumirlas como propias: Sie sagt, sie sei müde («Dice que está cansada»). Se forma normalmente con la raíz del infinitivo y las terminaciones -e, -est, -e, -en, -et, -en. Cuando una forma coincide con el indicativo y no permite reconocer el discurso indirecto, suele sustituirse por el Konjunktiv II: sie kommen pasa a sie kämen.
El alemán no siempre necesita werden + participio para expresar una idea pasiva. Puede presentar la acción mediante man, sich lassen + infinitivo, sein + zu + infinitivo o un adjetivo como lösbar. La elección depende sobre todo de si se quiere destacar a un agente humano indeterminado, una posibilidad, una obligación o una propiedad del objeto.
En su uso subjetivo, un verbo modal no indica una obligación, un permiso o una capacidad, sino la valoración que hace quien habla: Er muss krank sein significa «Debe de estar enfermo». Müssen presenta una deducción muy segura, dürfte una probabilidad, können/könnte una posibilidad y kann nicht una imposibilidad; sollen y wollen señalan, además, de quién procede una afirmación.
En la narración escrita alemana, el Präteritum suele ser el tiempo principal: presenta acciones, estados y descripciones pasadas como partes de un mismo mundo narrativo. No equivale siempre al pretérito perfecto simple español; según el contexto, ging, wusste o regnete pueden traducirse como «fue», «sabía» o «llovía». La clave literaria consiste en mantener el Präteritum con naturalidad en los distintos tipos de verbo y reservar otros tiempos para funciones concretas.
Los Funktionsverbgefüge son combinaciones relativamente fijas en las que un sustantivo aporta el significado principal y el verbo cumple sobre todo una función gramatical: in Betracht ziehen («considerar»), zur Verfügung stellen («poner a disposición») o in Anspruch nehmen («utilizar»). Son especialmente frecuentes en textos formales, académicos, administrativos y profesionales, y conviene aprender cada combinación como una unidad completa.
Las Nomen-Verb-Verbindungen son combinaciones habituales en las que un sustantivo selecciona un verbo concreto: en alemán se dice eine Entscheidung treffen, Kritik üben y einen Antrag stellen. Aunque otro verbo pueda parecer lógico desde el español, la combinación se aprende como una unidad, incluidos el artículo, el caso y las preposiciones que la acompañan.
Los conectores indem, zumal, sofern, insofern als y anstatt dass introducen una oración subordinada, por lo que su verbo conjugado va al final. Infolgedessen, en cambio, enlaza dos oraciones principales y ocupa una posición dentro de la segunda: Es regnete; infolgedessen blieben wir zu Hause. La elección depende de la relación que se quiera expresar: medio, consecuencia, razón adicional, condición, limitación o alternativa.
Cuando un sustantivo alemán no lleva artículo ni otro determinante, el adjetivo suele adoptar una terminación fuerte: kalter Kaffee, frisches Brot, mit großer Freude. Esa terminación aporta la información de género, número y caso que normalmente mostraría un artículo. La excepción más visible está en el genitivo masculino y neutro, donde el adjetivo suele terminar en -en: wegen starken Regens.
En alemán, un infinitivo puede convertirse en sustantivo: se escribe con mayúscula, suele llevar el artículo neutro das y puede conservar información del verbo. Así, das Buch lesen se convierte en das Lesen des Buches, mientras que una preposición exigida por el verbo permanece: auf den Bus warten → das Warten auf den Bus.
En el perfecto alemán, un verbo modal acompañado de otro infinitivo no suele aparecer como participio: se dice Ich habe nicht kommen können, no Ich habe nicht kommen gekonnt. El resultado es una cadena de dos infinitivos, normalmente al final: infinitivo principal + Ersatzinfinitiv. En una oración subordinada, el auxiliar conjugado se coloca delante de esa cadena: weil ich nicht habe kommen können.
C2 (8)
El alemán literario elevado emplea recursos marcados como objetos en genitivo, expresiones adverbiales fosilizadas, formas verbales antiguas y un orden de palabras pensado para dar ritmo o énfasis. Aparece sobre todo en literatura, textos solemnes y recreaciones históricas; a nivel C2 conviene reconocerlo con seguridad y usarlo solo cuando el género y el tono lo justifiquen.
La Amts- und Rechtssprache concentra información mediante sustantivos, pasivas, compuestos y fórmulas como hiermit, gemäß o unbeschadet. No se trata solo de «hablar de manera formal»: cada elección puede ocultar al agente, imponer una obligación o delimitar con precisión cuándo se aplica una norma. Para comprenderla, conviene reconstruir quién hace qué, bajo qué condición y con qué consecuencia.
La Wissenschaftssprache alemana presenta afirmaciones de forma precisa, distingue los datos de su interpretación y deja claro de quién procede cada idea. Para ello combina atenuación, construcciones impersonales, nominalizaciones y fórmulas de cita; no consiste simplemente en formar frases largas ni en evitar siempre la primera persona.
Las partículas modales alemanas no suelen cambiar el hecho que expresa una oración, sino la actitud del hablante ante ese hecho y la relación que establece con su interlocutor. Palabras como doch, ja, wohl, eben, halt, schon, mal y eigentlich pueden contradecir una expectativa, presentar algo como sabido, suavizar una petición o transmitir resignación. No tienen una traducción fija al español: su sentido nace de la situación, la entonación y la combinación concreta.
El alemán permite colocar en primer plano casi cualquier constituyente (un bloque de palabras que funciona como unidad), pero no por ello abandona sus reglas: en una oración principal enunciativa, el verbo conjugado sigue ocupando la segunda posición. Cambiar qué aparece antes del verbo modifica la perspectiva informativa: presenta un tema, establece un contraste o dirige la atención hacia un elemento concreto.
Una oración alemana compleja puede contener varias subordinadas dentro de otras subordinadas. Para entenderla, conviene localizar primero los verbos conjugados, emparejar cada conector o pronombre relativo con su verbo y reconstruir la oración por niveles, desde la estructura exterior hacia las inserciones. La dificultad no está en una regla nueva aislada, sino en coordinar con precisión el orden verbal, los referentes, los casos y las comas.
El alemán no se divide en compartimentos rígidos llamados «formal» y «coloquial»: cada situación exige combinar vocabulario, tratamiento, sintaxis y tono de manera coherente. Una formulación como Ich würde Sie bitten, kurz zu warten encaja en un trato formal, mientras que Wart mal kurz es propia de una conversación informal. En el nivel C2 importa tanto entender formas marcadas —incluidas reducciones y rasgos regionales— como saber cuándo conviene no imitarlas.
Los modismos alemanes se aprenden como unidades completas: su sentido, su forma gramatical y su registro no siempre se pueden deducir palabra por palabra. Para usarlos bien hay que saber qué significan, con qué palabras se construyen, quién los emplea y en qué situación encajan. En C2 importa tanto reconocer una alusión idiomática como evitar una expresión que resulte demasiado coloquial, anticuada o insensible.
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