Gramática de rumano
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A1 (30)
Los pronombres personales de sujeto rumanos son eu, tu, el/ea, noi, voi, ei/ele. Como las terminaciones verbales suelen indicar quién realiza la acción, el pronombre se omite con mucha frecuencia: Sunt studentă puede significar «Soy estudiante». Se expresa sobre todo para aclarar, contrastar o dar énfasis.
En rumano hay tres géneros gramaticales: masculino, femenino y neutro. El neutro se reconoce porque funciona como masculino en singular y como femenino en plural: un scaun nou «una silla nueva», pero două scaune noi «dos sillas nuevas». Por eso conviene aprender cada sustantivo junto con su artículo y su plural.
En rumano, el equivalente básico de el, la, los, las suele colocarse al final del sustantivo y unido a él: băiat → băiatul («el chico»), fată → fata («la chica»). La terminación depende del género, el número y, a veces, de la última letra del sustantivo: câinele, băieții, fetele, lucrurile.
En rumano, el artículo indefinido se coloca delante del sustantivo: un con nombres masculinos y neutros en singular, o con femeninos en singular y niște en plural para los tres géneros. Así, se dice un om «un hombre», o casă «una casa», un scaun «una silla» y niște cărți «unos libros».
El infinitivo rumano a fi reúne buena parte de los usos de ser y estar. En presente se conjuga sunt, ești, este/e, suntem, sunteți, sunt: Sunt student («Soy estudiante»), Ești obosită («Estás cansada») y Suntem acasă («Estamos en casa»). No intentes elegir entre dos verbos como en español: en rumano se usa a fi en los tres casos.
El verbo rumano a avea significa principalmente «tener». En presente se conjuga am, ai, are, avem, aveți, au; como cada forma señala claramente la persona, el pronombre suele omitirse: Am o carte significa «Tengo un libro». Es un verbo irregular y sus seis formas conviene aprenderlas como una serie.
El rumano clasifica tradicionalmente sus verbos en cuatro grupos según la terminación del infinitivo: -a, -ea, -e e -i/-î. Así, a cânta pertenece al grupo I, a vedea al II, a merge al III y a dormi o a hotărî al IV. El grupo orienta, pero no basta por sí solo para predecir todas las formas: conviene aprender también la primera persona del presente de cada verbo.
En rumano, el adjetivo adopta el género y el número del sustantivo al que describe: băiat frumos, fată frumoasă, băieți frumoși, fete frumoase. La regla se parece a la del español, pero el rumano tiene además sustantivos neutros: se comportan como masculinos en singular y como femeninos en plural.
Del 1 al 10 se aprenden las formas básicas; del 11 al 19 predominan las terminaciones en -sprezece, y desde 20 las decenas se combinan con la unidad mediante și: treizeci și unu («treinta y uno»). Hay que prestar especial atención al género de «uno» y «dos»: un băiat / o fată y doi băieți / două fete.
Las preposiciones rumanas în, la, pe, cu, de, pentru, din y spre expresan relaciones como lugar, dirección, compañía, origen y finalidad. No siempre coinciden palabra por palabra con las españolas: por ejemplo, la puede significar «en» o «a», cu se usa para el medio de transporte y din indica procedencia desde el interior.
El orden neutro de una oración rumana es sujeto + verbo + objeto: Ana citește cartea («Ana lee el libro»). Como en español, el sujeto puede omitirse cuando la forma verbal deja claro quién actúa. Los adjetivos suelen ir después del sustantivo: o fată frumoasă («una chica guapa»).
En rumano, se coloca nu delante del verbo conjugado: Înțeleg («entiendo») pasa a ser Nu înțeleg («no entiendo»). Con palabras negativas como nimic («nada»), nimeni («nadie») o niciodată («nunca»), normalmente también se mantiene nu: Nu văd nimic («No veo nada») y Nimeni nu vine («No viene nadie»).
En rumano, una pregunta de respuesta sí/no puede conservar el mismo orden que una afirmación y distinguirse por la entonación y el signo final: Vorbești română? («¿Hablas rumano?»). Para pedir información, se coloca normalmente al principio una palabra interrogativa como ce («qué»), cine («quién»), unde («dónde»), când («cuándo»), cum («cómo») o de ce («por qué»). No hace falta añadir un verbo auxiliar especial para preguntar.
Para empezar a desenvolverte en rumano, aprende estas seis fórmulas: bună ziua («buenos días» o «buenas tardes»), bună («hola»), la revedere («adiós»), mulțumesc («gracias»), te rog / vă rog («por favor») y scuze («perdón»). La elección entre te y vă, y entre faci y faceți, depende de si el trato es informal o formal y de si hablas con una o con varias personas.
Para preguntar la hora se dice Cât e ceasul? y se responde normalmente con E ora...: E ora trei («Son las tres»). Los días, meses y estaciones se escriben con minúscula; para situar algo en el calendario se usan expresiones como luni («el lunes»), în ianuarie («en enero») y primăvara o în primăvară («en primavera»).
Para expresar poder, querer y tener que, el rumano usa sobre todo a putea, a vrea y trebuie. La estructura más útil es verbo modal + să + segundo verbo: Pot să vin («Puedo venir»), Vreau să plec («Quiero irme») y Trebuie să lucrez («Tengo que trabajar»). Trebuie no cambia según la persona; quien realiza la acción se reconoce por la forma del verbo que sigue a să.
Los verbos a face (hacer), a merge (ir), a veni (venir), a ști (saber), a da (dar) y a lua (tomar o coger) aparecen constantemente en rumano y tienen formas de presente que conviene memorizar completas. Como en español, el pronombre sujeto suele omitirse: fac ya puede significar «hago» o «estoy haciendo», y mergi? puede significar «¿vas?».
Para decir que algo o alguien existe o está presente, el rumano suele usar este ante un elemento singular y sunt ante uno plural: Este o cafenea aici («Hay una cafetería aquí»), Sunt două cafenele aici («Hay dos cafeterías aquí»). También se usa există con ambos números, sobre todo para hablar de la existencia o disponibilidad de algo: Există o soluție / Există mai multe soluții.
En rumano, la mayoría de los colores funcionan como adjetivos y concuerdan con el nombre en género y número: un câine alb («un perro blanco»), pero o casă albă («una casa blanca»). La forma suele colocarse después del nombre. Algunos colores, como verde, comparten forma en masculino y femenino, y otros, como roz o maro, suelen permanecer invariables.
Para hablar de comida y bebida en rumano, las dos formas básicas son mănânc («como») y beau («bebo»): Mănânc pâine y Beau apă. Para pedir algo se puede decir Vreau..., vă rog («Quiero..., por favor»); en una situación más cortés, es habitual Aș dori... («Quisiera...»). Como en español, el artículo cambia según se hable de una cantidad, de una sustancia en general o de algo concreto.
Para hablar de la familia, el rumano suele colocar el posesivo después del nombre: mama mea «mi madre», fratele meu «mi hermano». Cuando aparece ese posesivo, el nombre normalmente lleva el artículo definido unido al final: mamă pasa a mama y frate pasa a fratele. Para decir que se tiene un hermano o una hermana, en cambio, se usa el indefinido: Am un frate și o soră.
Para hablar de la ciudad en rumano, aprende cada lugar junto con su forma definida: gară — gara, bancă — banca, parc — parcul. Pregunta Unde este…? («¿Dónde está…?»), usa normalmente la para destinos como la bancă y în para indicar interior o ubicación, como în centru o în parc.
Para decir a qué te dedicas, en rumano se usa normalmente a fi («ser») y el nombre de la profesión sin artículo: Sunt profesor («Soy profesor») y Ea este doctoriță («Ella es médica»). Muchas profesiones tienen una forma masculina y otra femenina, como profesor/profesoară y student/studentă, pero la terminación no siempre se puede predecir.
Para decir que algo te gusta, el rumano usa una estructura muy parecida a la española: Îmi place muzica equivale a «Me gusta la música». La persona que siente el gusto aparece mediante un pronombre como îmi, mientras que aquello que gusta es el sujeto y determina la forma verbal: place en singular y plac en plural.
En rumano conviene aprender cada parte del cuerpo junto con su género y su plural: o mână — două mâini («una mano — dos manos»), un picior — două picioare («una pierna — dos piernas»). Para hablar del dolor se usa mă doare ante una parte singular y mă dor ante una plural: Mă doare capul, pero Mă dor picioarele.
Los verbos rumanos del grupo I tienen un infinitivo terminado en -a, como a lucra («trabajar»), a cânta («cantar») y a mânca («comer»). En presente hay dos modelos frecuentes: unos introducen -ez- en varias personas (lucrez, lucrezi, lucrează) y otros no (cânt, cânți, cântă). Las formas de noi y voi suelen ser más estables: lucrăm / lucrați, cântăm / cântați.
Para situar personas y objetos dentro de casa, el rumano usa sobre todo în («en, dentro de»), pe («encima de»), sub («debajo de») y lângă («al lado de»): Sunt în bucătărie y Cartea este pe masă. La palabra acasă significa «en casa» o «a casa» y normalmente no lleva otra preposición: Sunt acasă.
Para describir el tiempo, el rumano suele usar expresiones impersonales: e cald «hace calor», e frig «hace frío», plouă «llueve» y ninge «nieva». No se añade un pronombre equivalente al «ello» de otras lenguas: basta con decir Plouă, no El plouă. E es la forma breve y muy frecuente de este, «es/está».
En rumano conviene aprender cada prenda junto con su género y su plural: o cămașă / două cămăși, un pantof / doi pantofi. Los adjetivos suelen ir después del sustantivo y concuerdan con él: o rochie roșie, pero pantofi roșii. Para decir «llevar puesto» se usa a purta: Port o cămașă albă.
Para indicar el medio de transporte, el rumano suele usar cu seguido del nombre con artículo definido: cu autobuzul («en autobús»), cu trenul («en tren») y cu mașina («en coche»). Con los verbos a merge («ir») y a veni («venir»), la fórmula básica es Merg/Vin + cu + transporte. Para «a pie» se dice pe jos, no se usa cu.
A2 (10)
El plural rumano no se forma con una única terminación: las más frecuentes son -i, -e y -uri, y a menudo también cambia la raíz: carte → cărți, scaun → scaune, drum → drumuri. Conviene aprender cada sustantivo junto con su género y su plural, porque la terminación del singular no siempre permite predecir la forma exacta.
En rumano, el nominativo suele señalar el sujeto, mientras que el acusativo suele señalar el objeto directo. Para la mayoría de los sustantivos, la forma visible es idéntica en ambos casos: en Băiatul vede fata, la función de cada palabra se reconoce por el verbo, el contexto y el orden. Cuando el objeto directo es una persona identificada, aparece con frecuencia pe y, a menudo, también un pronombre átono: O chem pe Maria.
En rumano, el genitivo expresa sobre todo posesión o relación (cartea băiatului, «el libro del chico») y el dativo señala normalmente el destinatario (Dau fetei o carte, «Le doy un libro a la chica»). Los dos casos usan las mismas formas nominales: -ului en muchos sustantivos masculinos y neutros, -ei/-ii en muchos femeninos y -lor en plural. Lo que cambia es la función que esas formas cumplen en la oración.
Los pronombres clíticos sustituyen un complemento sin acento propio: Mă vede significa «Me ve» e Îl cunosc significa «Lo conozco». En una oración normal se colocan antes del verbo, pero el imperativo afirmativo los lleva detrás: Ajută-mă! («¡Ayúdame!»). La forma cambia según la persona y, en tercera persona, también según el género y el número.
El perfectul compus es la forma habitual de contar hechos terminados en el pasado en rumano, sobre todo al hablar. Se construye con un auxiliar breve —am, ai, a, am, ați, au— y el participio: Am mâncat («Comí» o «He comido»). El participio no cambia según el género ni el número del sujeto.
El imperativo rumano tiene formas propias para dirigirse a una persona de confianza y a varias personas o una persona tratada con respeto: Vino! «¡Ven!» y Veniți! «¡Vengan!/¡Venga!». La regla esencial de la negación es muy fácil de reconocer: en singular informal se usa nu + infinitivo sin a, como en Nu pleca! «¡No te vayas!». Para las demás personas se recurre normalmente a să + subjuntivo.
Los verbos reflexivos rumanos se construyen con un pronombre átono que cambia según la persona: mă, te, se, ne, vă, se. En el presente, ese pronombre suele ir delante del verbo conjugado: mă spăl «me lavo», te trezești «te despiertas», se îmbracă «se viste». El infinitivo de diccionario lleva normalmente a se: a se spăla, a se trezi, a se îmbrăca.
En rumano, el demostrativo concuerda con el sustantivo en género y número: acest băiat «este chico», această fată «esta chica» y acele cărți «esos/aquellos libros». Antes del sustantivo suele aparecer la forma corta (acest, acea); cuando sustituye al sustantivo o va detrás de él, se usa la forma larga (acesta, aceea): Vreau aceasta «Quiero esta»; fata aceea «esa chica».
En rumano, el posesivo concuerda con lo poseído, no con quien posee: cartea mea («mi libro»), pero prietenii mei («mis amigos»). Si sustituye al sustantivo o aparece tras a fi («ser»), normalmente lleva al, a, ai, ale: Cartea este a mea («El libro es mío»).
En rumano, el adjetivo no suele cambiar de raíz al compararlo: mai mare significa «más grande» y cel mai mare, «el más grande». Para expresar inferioridad se usa mai puțin, y para igualdad, la fel de. El adjetivo sigue concordando en género y número con el sustantivo: cel mai bun, cea mai bună, cei mai buni, cele mai bune.
B1 (12)
El rumano dispone de dos construcciones de futuro especialmente importantes: voi/vei/va/vom/veți/vor + infinitivo, habitual en la lengua cuidada, y o să + subjuntivo, muy frecuente al hablar. Así, «iré mañana» puede expresarse como Voi merge mâine o O să merg mâine. Las dos sitúan una acción después del momento presente; la elección depende sobre todo del registro y del contexto, no de una diferencia obligatoria entre «iré» y «voy a ir».
El subjuntivo rumano se construye normalmente con să + verbo conjugado: Vreau să plec («Quiero irme»). Aparece con deseos, necesidad, valoración, finalidad y muchas construcciones en las que el español usa un infinitivo. En presente, la forma más característica suele ser la de tercera persona: să plece («que se vaya / que se vayan»).
El condicional rumano se forma con aș, ai, ar, am, ați, ar y el infinitivo sin a: aș merge («iría»), ai putea («podrías»), ar fi («sería»). Sirve sobre todo para expresar deseos, peticiones corteses, posibilidades e hipótesis. El auxiliar cambia según la persona; el verbo principal no cambia.
El imperfectul presenta una situación pasada como habitual, en curso o de fondo: Mergeam la școală în fiecare zi («Iba al colegio todos los días»). Sus seis personas siguen normalmente uno de dos modelos, con -a- o -ea-, y el verbo a fi («ser/estar») tiene las formas especiales eram, erai, era, eram, erați, erau.
El vocativo se usa para llamar a alguien o hablarle directamente. En rumano, el nombre puede conservar su forma habitual —Maria!, copii!— o adoptar una terminación especial: Ioane!, fato!, domnule! o fraților!. La elección depende del género, el número, el tipo de nombre y, muy especialmente, del tono y de la relación entre los interlocutores.
En rumano, un objeto puede aparecer dos veces dentro de la misma oración: como nombre completo y como clítico, es decir, un pronombre breve y sin acento propio. Con personas definidas introducidas por pe, la estructura básica es clítico + verbo + pe + persona: Îl văd pe Ion («Veo a Ion»). Los destinatarios expresados mediante objeto indirecto también suelen llevar un clítico: I-am dat Mariei cadoul («Le di el regalo a Maria»).
El rumano forma la pasiva principalmente de dos maneras: a fi + participio pasado (Cartea este citită, «El libro es leído») y se + verbo en tercera persona (Cartea se citește, «El libro se lee»). Con a fi, el participio concuerda con el sujeto; con se, el verbo concuerda normalmente con el elemento que recibe la acción. Si se menciona quién la realiza, se introduce con de o de către.
El rumano suele unir un nombre con la información que lo describe mediante care: omul care vine («el hombre que viene»). La forma depende de la función de ese elemento dentro de la oración de relativo: care como sujeto, pe care como complemento directo y căruia, căreia, cărora para el destinatario o complemento indirecto. Con pe care y con las formas de dativo suele aparecer además un pronombre átono: cartea pe care o citesc, prietenul căruia i-am scris.
Muchos adverbios rumanos tienen la misma forma que el adjetivo en neutro singular, que coincide formalmente con el masculino singular: frumos puede significar «bonito» o «bellamente», según su función. Como adverbio, la palabra es invariable: Ea cântă frumos y Ei cântă frumos. También hay formas que conviene aprender por separado, como bine «bien», repede «rápidamente» e încet «despacio».
Las conjunciones subordinantes enlazan una oración principal con otra que depende de ella: că introduce una idea o afirmación, dacă una condición o duda, deși una concesión y pentru că una causa. Para expresar finalidad o anterioridad, ca să e înainte să van seguidas normalmente de subjuntivo: Am venit ca să te ajut («He venido para ayudarte»).
En rumano, pe suele introducir un objeto directo humano, animado y bien identificado: Îl văd pe Ion («Veo a Ion»). Con nombres propios, pronombres y muchas personas definidas, no basta con poner pe: también aparece normalmente un pronombre átono como îl, o, îi o le. Se parece a la a personal del español, pero las dos construcciones no coinciden en todos los casos.
Los conectores textuales indican cómo se relaciona una idea con la anterior. En rumano, expresiones como în primul rând «en primer lugar», de asemenea «asimismo», cu toate acestea «no obstante» y în concluzie «en conclusión» permiten construir un texto claro sin cambiar el orden básico de la oración. Conviene aprender cada conector junto con su función y su puntuación habitual, no como una traducción aislada.
B2 (10)
El mai-mult-ca-perfectul presenta una acción como anterior a otro momento ya pasado: Când am ajuns, trenul plecase («Cuando llegué, el tren ya se había ido»). A diferencia del español había + participio, el rumano estándar lo expresa normalmente con una sola palabra: plecasem, plecaseși, plecase, plecaserăm, plecaserăți, plecaseră.
El modo presuntivo (modul prezumtiv) presenta una situación como probable, deducida o incierta, no como un hecho confirmado. Sus patrones más característicos son o fi / vor fi + participio para una conjetura sobre algo ya ocurrido (O fi venit, «quizá haya venido») y o fi + gerundio para una situación actual o en curso (O fi dormind, «probablemente esté durmiendo»).
El gerundio rumano (gerunziul) es una forma verbal invariable que suele presentar una acción simultánea o la manera en que ocurre otra: A intrat zâmbind significa «Entró sonriendo». Se forma principalmente con -ând o -ind, pero no se usa tanto como el gerundio español para construir perífrasis del tipo «estar haciendo».
El supino rumano se construye normalmente con de + una forma igual al participio pasado: de făcut, «que hacer»; de văzut, «que ver»; greu de înțeles, «difícil de entender». No se conjuga ni concuerda: expresa una acción sin indicar por sí solo persona, tiempo o número. Aunque muchas veces corresponde a un infinitivo español, en rumano no se usa el infinitivo, sino la forma de participio.
Cuando un adjetivo encabeza un grupo nominal definido en rumano, normalmente recibe él mismo el artículo definido: fata frumoasă («la chica guapa») pasa a frumoasa fată si el adjetivo se coloca delante. El sustantivo queda entonces sin artículo. El artículo, por tanto, no se duplica: marele poet, no marele poetul.
Los indefinidos rumanos permiten hablar de una persona o cosa sin identificarla: cineva «alguien», ceva «algo», nimeni «nadie» y nimic «nada». Oricine y orice expresan elección libre («cualquiera»), mientras que fiecare presenta uno por uno a los miembros de un grupo («cada uno»). Con nimeni y nimic, el rumano emplea normalmente nu delante del verbo, igual que el español admite no… nadie y no… nada.
Una oración compleja en rumano une dos o más proposiciones mediante coordinación o subordinación. Con deși se expresa concesión, con dacă una condición, con pentru că una causa y con astfel încât una consecuencia o un resultado buscado. El verbo puede ir en indicativo, condicional o conjuntivo según el sentido; no basta con traducir palabra por palabra la conjunción española.
El rumano introduce normalmente una afirmación reproducida con că, una pregunta de sí o no con dacă y una orden o petición con să: A spus că vine, M-a întrebat dacă vin, Mi-a spus să vin. A diferencia del español, no aplica de manera automática una rígida «vuelta al pasado»: el tiempo verbal se elige según la relación temporal y según si la información sigue siendo válida.
Las condicionales rumanas suelen unir una condición introducida por dacă («si») y su consecuencia. Para una situación posible se usa normalmente el presente: Dacă vii, te aștept («Si vienes, te espero»); para una hipótesis se emplea el condicional también después de dacă: Dacă aș avea timp, aș veni («Si tuviera tiempo, vendría»). En el pasado irreal aparece el condicional perfecto: Dacă aș fi știut, aș fi venit («Si lo hubiera sabido, habría venido»).
Cuando un participio pasado rumano funciona como adjetivo, concuerda en género y número con el sustantivo al que caracteriza: un geam deschis, o ușă deschisă, doi oameni obosiți, două ferestre închise. En cambio, el participio del pasado compuesto activo no cambia: ea a deschis, ele au deschis.
C1 (8)
El perfectul simplu presenta una acción pasada como terminada y se forma sin verbo auxiliar: văzui «vi», plecă «se fue». En el rumano actual aparece sobre todo en la narración literaria y, como tiempo vivo de la conversación, en Oltenia; fuera de esos ámbitos suele sustituirse por el perfectul compus, como am văzut «he visto/vi».
Tres construcciones permiten presentar una acción como anterior desde una perspectiva posterior, hipotética o subordinada: voi fi + participio (futuro anterior), aș fi + participio (condicional perfecto) y să fi + participio (subjuntivo pasado). Comparten el auxiliar fi y un participio normalmente invariable, pero no expresan la misma relación temporal ni pueden intercambiarse.
El rumano estándar permite comunicarse en todas las regiones, pero el habla cotidiana cambia en vocabulario, pronunciación, partículas y algunas formas verbales. Rasgos como oleacă, no, musai o el perfecto simple mersei pueden sugerir una zona, aunque casi ninguno pertenece exclusivamente a ella. En un nivel C1 conviene sobre todo reconocerlos, entender su registro y no imitar un acento de forma artificial.
El rumano suele seguir el orden sujeto–verbo–objeto, pero puede adelantar o retrasar un elemento para indicar de qué se habla, qué información es nueva o qué se contrasta. El orden no actúa solo: la entonación, el contexto y, con ciertos objetos, un pronombre átono de reanudación ayudan a interpretar el énfasis: Cartea, am citit-o deja «El libro, ya lo he leído».
En un grupo nominal rumano, el artículo, los determinantes y los modificadores forman un solo sistema: hay que decidir qué elemento marca la definición, hacer concordar las formas y ordenar la información con naturalidad. Así, «las hermosas casas antiguas de la ciudad» es frumoasele case vechi ale orașului: el artículo va unido al primer adjetivo, vechi concuerda con case y ale enlaza el grupo con orașului.
Cuando coinciden dos pronombres clíticos en rumano, el dativo suele ir antes del acusativo: mi-l dă «me lo da», ți-o spun «te lo digo». El orden recuerda al español, pero las formas cambian dentro del grupo y la escritura depende del entorno verbal: mi-l dă, mi l-a dat, mi-a dat-o y dă-mi-l representan configuraciones distintas.
El rumano usa să + verbo en muchos lugares donde el español emplea un infinitivo, y extiende esta construcción a relativas que describen personas o cosas buscadas, posibles o inexistentes. Para hablar de una acción anterior se usa să fi + participio; en hipótesis irreales, Să fi știut... puede equivaler a «Si lo hubiera sabido...».
Los sufijos derivativos crean una palabra nueva a partir de una base: a citi «leer» da cititor «lector» y citibil «legible». En rumano, -ție/-țiune suelen formar nombres de acción o resultado, -tor/-toare nombres de agente, -bil/-bilă adjetivos de posibilidad y -ism/-ist nombres de corrientes y de sus representantes. Son patrones útiles, pero no funcionan como fórmulas automáticas: hay que aprender también el significado y la forma asentada de cada palabra.
C2 (8)
El registro académico rumano combina relaciones lógicas explícitas, oraciones complejas, sustantivos abstractos y formulaciones impersonales. No consiste en sustituir cada palabra corriente por otra más larga: un buen texto académico debe ser preciso, cohesionado y prudente al valorar los datos. Expresiones como în ceea ce privește, dat fiind faptul că y prin prisma acestor considerente organizan el razonamiento, pero pierden fuerza si se acumulan sin necesidad.
El rumano no se limita a importar una palabra: suele hacerla funcionar dentro de su propia gramática. Así, un préstamo puede recibir artículo al final (email-ul), plural rumano (like-uri), marcas de caso (site-ului) o terminaciones verbales (a scana → scanez). La forma elegida depende tanto de la estructura de la palabra como de su grado de adaptación y del registro.
En rumano no basta con que una frase sea gramatical: también debe encajar con la situación. El registro coloquial acerca a los interlocutores; el estándar resulta neutro; el formal crea distancia o solemnidad; y el literario explota palabras, formas y ritmos marcados. Un hablante de nivel C2 sabe reconocer esas señales y pasar de un registro a otro sin mezclar tonos por descuido.
El rumano jurídico y administrativo concentra mucha información en sustantivos, emplea construcciones impersonales con se y recurre a fórmulas fijas como în conformitate cu («de conformidad con») o se aduce la cunoștință («se pone en conocimiento»). No se trata de una gramática distinta, sino de una selección muy formal de recursos comunes cuya acumulación produce un texto preciso, denso y distante.
Una expresión idiomática combina palabras cuyo sentido global no se deduce de forma literal: a bate câmpii contiene la idea de «golpear los campos», pero significa «decir disparates» o «irse por las ramas». Para usar estas expresiones con naturalidad hay que aprender a la vez su significado, su estructura fija, la conjugación del verbo y la situación comunicativa en la que encajan.
Deci, parcă, totuși, de altfel y oricum no solo enlazan ideas: también muestran cómo interpreta el hablante lo que dice y cómo quiere orientar la conversación. Pueden marcar una conclusión, una impresión incierta, una objeción, un dato adicional o el abandono de una línea argumental. Su traducción al español cambia según el contexto, la posición y la entonación.
Los arcaísmos remiten a épocas, géneros o estilos anteriores; los neologismos nombran realidades o sentidos nuevos y a menudo proceden de otras lenguas. En rumano, lo decisivo no es solo entenderlos, sino reconocer su registro (el tipo de situación en que una forma resulta natural) y observar cómo los préstamos reciben artículos, plurales y terminaciones verbales rumanas: feedbackul, feedbackuri, a implementa, implementăm.
El rumano permite reorganizar una oración para presentar primero aquello que se quiere destacar: Pe tine te caut significa «Es a ti a quien busco». El cambio de orden no es libre ni meramente decorativo: interactúa con la entonación, el contexto, los pronombres átonos y el registro, y puede convertir una formulación neutra en enfática, contrastiva, exclamativa o literaria.