B1

Las oraciones de relativo en maorí

Rerenga Piri

Este artículo forma parte del árbol gramatical de maorí en Settemila Lingue.

En pocas palabras

En maorí, la información que identifica o describe a un nombre suele colocarse después de ese nombre: te wahine e waiata ana («la mujer que está cantando»). No hay una palabra única que corresponda siempre a «que», «quien», «donde» o «cuyo»: la relación se reconoce por la posición de la cláusula y, según la función del elemento descrito, por recursos como ai, la voz pasiva o formas posesivas.

Vista general

Una oración de relativo es una pequeña oración que describe a un nombre: en «la casa donde vivimos», casa es el nombre descrito y «donde vivimos» indica de qué casa se habla. Ese nombre se llama antecedente (la persona, cosa, lugar o momento al que remite la descripción). En maorí, el antecedente aparece primero y la cláusula relativa, llamada rerenga piri, viene a continuación.

Este tema se introduce en B1 porque reúne conocimientos anteriores: partículas de tiempo y aspecto como i, e ... ana, kua y ka; el orden del predicado maorí; y, con frecuencia, la voz pasiva. Una vez dominado, permite decir no solo «Vi una casa», sino «Vi la casa en la que vivíamos», «Conozco a la persona que escribió el libro» o «Recuerdo el momento en que llegó».

Para quien habla español, la dificultad principal no está en el orden general —el español también coloca muchas relativas después del nombre—, sino en dejar de buscar un pronombre relativo obligatorio. El español elige entre «que», «quien», «donde», «con el que» o «por la que». El maorí distribuye esas funciones entre la estructura de la cláusula, ai, la pasiva y otras construcciones. Por eso conviene aprender patrones completos, no traducir cada «que» por una palabra aislada.

Cómo funciona

El patrón básico: nombre primero, descripción después

La estructura más sencilla es:

determinante + nombre antecedente + cláusula relativa

Parte Ejemplo Función
Determinante y antecedente te tangata «la persona» que se va a identificar
Partícula verbal i Sitúa la acción en el pasado
Predicado tae mai Expresa «llegar hacia aquí»
Resultado te tangata i tae mai «la persona que llegó»

La cláusula es el grupo que contiene la predicación, es decir, lo que se afirma del antecedente. No hace falta insertar una palabra equivalente a «que» entre tangata e i. La partícula i no significa «que»: sigue siendo la marca de pasado del predicado tae mai.

El mismo principio funciona con otros tiempos y aspectos:

Marco temporal o aspectual Grupo nominal maorí Interpretación natural
e ... ana te wahine e waiata ana la mujer que está cantando
i ngā tamariki i tae mai los niños que llegaron
kua te mahi kua oti el trabajo que ya está terminado
ka te hui ka tū āpōpō la reunión que se celebrará mañana
negación te tangata kāore i haere la persona que no fue

Cuando el antecedente es el sujeto

El sujeto es quien realiza o experimenta la acción. Si el antecedente cumple esa función dentro de la relativa, queda un hueco donde se entendería ese sujeto:

te wahine e waiata ana

«la mujer que está cantando»

La cláusula e waiata ana no nombra otro sujeto porque se entiende que canta te wahine. Este patrón sin ai es fundamental y muy frecuente. También se puede encontrar una partícula demostrativa al final, como , que ayuda a señalar o identificar al referente: te tangata e tū mai rā («la persona que está allí de pie»).

El ejemplo del concepto Te tangata i haere mai ai se interpreta como «La persona que vino». Aquí ai refuerza el vínculo con el antecedente dentro del patrón presentado. Sin embargo, no debe deducirse que toda relativa cuyo antecedente es sujeto exige ai: también aparece te tangata i haere mai y, en un contexto señalativo, te tangata i haere mai rā. La elección exacta depende de la construcción y del discurso; para producir frases sencillas, el patrón sin ai es una base segura cuando el antecedente es claramente el sujeto.

Ai con lugar, tiempo, razón y otros complementos

Ai es una partícula de enlace que remite a un elemento ya mencionado. A menudo aparece cuando el antecedente no es el sujeto ni el paciente directo de la acción, sino un lugar, un momento, una razón o una circunstancia. En español solemos necesitar «donde», «cuando», «por la que» o una combinación de preposición y pronombre.

Comparemos una oración independiente y una relativa:

  • I noho mātou ki taua whare. — «Vivimos en aquella casa».
  • te whare i noho ai mātou — «la casa en la que vivimos».

Al convertir taua whare en antecedente, la expresión de lugar ya no permanece en su posición original. Ai señala la relación con te whare. No se repite además ki te whare dentro de la relativa.

Un esquema útil es:

antecedente + partícula temporal/aspectual + verbo (y partículas direccionales) + ai + sujeto expreso

Tipo de antecedente Patrón Significado
Lugar te whare i noho ai mātou la casa donde vivimos
Momento te wā i tae mai ai ia el momento en que llegó
Razón te take i haere ai au la razón por la que fui
Destino te tāone i haere ai rātou la ciudad a la que fueron

La fórmula es orientativa, no una regla que obligue a poner ai como última palabra absoluta. En te wā i tae mai ai ia, por ejemplo, ai aparece antes del sujeto ia. Puede haber más información después. Es mejor reconocerlo cerca del final del grupo verbal que memorizar «ai siempre cierra la oración».

Cuando el antecedente recibe la acción: la pasiva

El objeto directo es la persona o cosa sobre la que recae una acción. Para convertir ese elemento en antecedente, el maorí recurre con mucha naturalidad a la voz pasiva: una construcción que pone en primer plano a quien o lo que recibe la acción. El verbo lleva una terminación pasiva y quien realiza la acción se introduce con e.

  • Activa: I tuhi ia i te pukapuka. — «Escribió el libro».
  • Relativa con pasiva: te pukapuka i tuhia e ia — «el libro que escribió».

El análisis es: te pukapuka es el elemento descrito, tuhia es la forma pasiva de tuhi («escribir») y e ia expresa quién realizó la acción. Una traducción palabra por palabra daría «el libro que fue escrito por él/ella», pero en español normal suele sonar mejor «el libro que escribió».

Este patrón explica también te whare i nohoia e mātou. La forma nohoia presenta la casa como el elemento ocupado o habitado por nosotros. Si se quiere destacar sencillamente el lugar de estancia, te whare i noho ai mātou expresa de forma transparente «la casa donde nos quedamos/vivimos». Las dos construcciones organizan la misma escena desde perspectivas distintas.

Las terminaciones pasivas varían según el verbo: tuhi → tuhia, kite → kitea, kai → kainga, hanga → hangaia. No conviene inventarlas aplicando una sola terminación a todos los verbos; deben aprenderse con cada verbo.

No confundir la relativa con toda la oración

Una expresión como te pukapuka i tuhia e ia es un grupo nominal completo —un grupo centrado en un nombre—, pero todavía puede formar parte de una oración mayor:

Ko tēnei te pukapuka i tuhia e ia.

«Este es el libro que escribió».

El límite se entiende por la estructura y el contexto, no por comas obligatorias. Al leer, localiza primero el antecedente (te pukapuka) y después identifica el predicado que lo describe (i tuhia e ia).

Ejemplos en contexto

Maorí Español Nota
Ko Mere te wahine e waiata ana. Mere es la mujer que está cantando. El antecedente es sujeto; no hace falta ai.
Kua hoki ngā tamariki i tae mai inanahi. Los niños que llegaron ayer ya han regresado. Relativa pasada con i.
Kei reira te tangata e tatari mai rā. Allí está la persona que está esperando. ayuda a señalar al referente.
Ko Hēmi te tangata kāore i haere ki te hui. Hēmi es la persona que no fue a la reunión. La negación queda dentro de la relativa.
Te tangata i haere mai ai. La persona que vino. Ejemplo central del concepto con ai.
Ko tēnei te whare i noho ai mātou. Esta es la casa donde vivimos. Ai remite al lugar; mātou excluye a quien escucha.
Koinei te take i haere ai au. Esta es la razón por la que fui. Antecedente de razón.
I maumahara au ki te wā i tae mai ai ia. Recordé el momento en que llegó. Ai va antes del sujeto ia.
Ko Rotorua te tāone i haere ai rātou. Rotorua es la ciudad a la que fueron. El destino se recupera mediante ai.
Ko tēnei te pukapuka i tuhia e ia. Este es el libro que escribió. Pasiva tuhia con agente introducido por e.
I kai rātou i te kai i tunua e Mere. Comieron la comida que cocinó Mere. El objeto de la oración principal contiene una relativa.
Kua hokona te waka i hangaia e tōku matua. Se ha comprado el vehículo que construyó mi padre. Dos pasivas; hangaia describe te waka.
Te whare i nohoia e mātou. La casa que habitamos. La pasiva presenta la casa como elemento afectado.
Ko tēnei te wāhi i kitea ai te taonga. Este es el lugar donde se encontró el tesoro. Lugar con ai y verbo pasivo kitea.
Kei te rapu au i te kurī i kitea e koe inanahi. Estoy buscando al perro que viste ayer. I kitea e koe identifica al perro.

Errores frecuentes

Traducir todos los relativos españoles con una misma palabra

  • Incorrecto: buscar una partícula fija y añadir ai automáticamente cada vez que aparece «que».
  • Correcto: te wahine e waiata ana («la mujer que canta»), pero te whare i noho ai mātou («la casa donde vivimos»).
  • Por qué: el maorí elige la construcción según la función del antecedente. El sujeto puede quedar sin expresión; un lugar o una razón suelen favorecer ai.

Repetir el lugar después de ai

  • Incorrecto: te whare i noho ai mātou ki te whare.
  • Correcto: te whare i noho ai mātou.
  • Por qué: ai ya enlaza la cláusula con te whare. Repetir ki te whare produce una duplicación innecesaria, semejante a decir «la casa donde vivimos en la casa».

Colocar ai siempre al final absoluto

  • Incorrecto: te wā i tae mai ia ai.
  • Correcto: te wā i tae mai ai ia.
  • Por qué: ai se integra en el grupo verbal y normalmente precede al sujeto nominal o pronominal que sigue al verbo. «Al final de la relativa» es solo una aproximación pedagógica.

Mantener una activa española cuando el antecedente es el objeto

  • Incorrecto: te pukapuka i tuhi ia como calco directo de «el libro que escribió».
  • Correcto: te pukapuka i tuhia e ia.
  • Por qué: la estrategia pasiva es natural para poner como antecedente al elemento que recibe la acción. Además, e ia marca a quien escribe.

Inventar una terminación pasiva

  • Incorrecto: aplicar -tia a cualquier verbo sin comprobar su forma.
  • Correcto: aprender parejas como tuhi/tuhia, kite/kitea y kai/kainga.
  • Por qué: las formas pasivas presentan varias terminaciones y cierta irregularidad. Un diccionario o un buen repertorio de ejemplos ayuda más que una regla única.

Tratar i como si significara «que»

  • Incorrecto: creer que la i de te pukapuka i tuhia e ia es un pronombre relativo.
  • Correcto: reconocer i como partícula de pasado y la secuencia completa como cláusula relativa.
  • Por qué: con otro marco temporal aparecerá otra partícula: te mahi kua oti («el trabajo que ya está terminado») o te hui ka tū āpōpō («la reunión que tendrá lugar mañana»).

Notas de uso

En maorí hablado y escrito son habituales tanto las relativas que identifican exactamente un referente como las que añaden información. El español suele marcar con comas la diferencia entre «los alumnos que llegaron» y «los alumnos, que llegaron»; en maorí, la interpretación depende más del determinante, de partículas señalativas como nei, nā, rā, de la entonación y del contexto. No conviene trasladar automáticamente la puntuación española.

Las formas nei, nā y sitúan o señalan algo en relación con quienes participan en la conversación. Al final de una relativa, puede ayudar a identificar a una persona visible o ya conocida: te wahine e kōrero rā («la mujer que está hablando allí / de la que hablamos» según el contexto). No sustituye mecánicamente a ai: ambos elementos tienen funciones distintas.

La pasiva merece especial atención porque es más central en maorí de lo que puede parecer desde el español. Una traducción española activa puede corresponder a una construcción maorí pasiva sin que esta resulte rígida ni excesivamente formal. En te pukapuka i tuhia e ia, traducir «el libro que fue escrito por él/ella» sirve para ver la gramática, pero «el libro que escribió» suele ser la traducción idiomática.

Debe conservarse la ortografía, incluidos los macrones: mātou, wā, wāhi. La longitud vocálica puede distinguir palabras y siempre forma parte de la escritura cuidada. También hay variación entre comunidades y estilos; cuando dos patrones son posibles, es mejor observar qué construcción emplean las fuentes y hablantes con los que se está aprendiendo.

Más allá de lo básico

Relativas posesivas y agentes destacados

En niveles más avanzados aparecen formas posesivas como nāna y nōna para relacionar estrechamente al antecedente con la acción o la posesión. Por ejemplo, te tangata nāna i tuhi te pukapuka puede entenderse como «la persona que escribió el libro»: literalmente, la construcción presenta la acción como atribuida a esa persona. No es un simple equivalente de «que»; intervienen las categorías posesivas A y O del maorí.

También puede describirse a alguien mediante algo que le pertenece: te wahine nōna te whare («la mujer a la que pertenece la casa»). Estas estructuras son importantes para expresar relaciones que en español recurren a «cuyo», «de quien» o «al que pertenece». Antes de producirlas, conviene dominar la distinción entre posesión de categoría A y de categoría O.

Relativas incrustadas y cadenas más largas

Una relativa puede aparecer dentro de otra estructura compleja:

Ko te tangata nāna i tuku te kōrero ki a au, kua haere ia.

«La persona que me envió el mensaje ya se ha ido».

En textos narrativos o formales pueden acumularse un antecedente, una relativa, un complemento y una oración principal. Para no perder el hilo, hay que localizar las partículas verbales y preguntar qué nombre describe cada cláusula. La repetición de un pronombre en la oración principal, como ia en el ejemplo, puede retomar el tema para facilitar la comprensión.

Ai no pertenece solo a las relativas

La partícula ai también aparece en expresiones causales y en conexiones discursivas como Nō reira i pēnei ai («Por eso fue así»). El principio de señalar una circunstancia anterior se mantiene, pero no todo uso de ai describe un nombre. Por eso resulta útil estudiar por separado Te Kupu ai: las relativas son uno de sus entornos principales, no toda su gramática.

Relativa o nominalización

El maorí también puede convertir una acción en un nombre mediante formas como te haerenga («el viaje, la ida») o te taenga mai («la llegada»). Compare:

  • te wā i tae mai ai ia — «el momento en que llegó»;
  • i muri i te taenga mai o Mere — «después de la llegada de Mere».

La primera estructura describe te wā mediante una cláusula; la segunda presenta «la llegada» como nombre. Esta alternativa es frecuente en estilos densos o cuando importa la actividad como concepto, no un antecedente concreto.

Consejos para practicar

  1. Clasifica el antecedente antes de construir. Toma cinco expresiones españolas y decide si el antecedente es quien actúa, lo afectado, un lugar, un momento o una razón. Después elige entre hueco de sujeto, pasiva o ai.
  2. Transforma oraciones completas. Parte de I noho mātou ki taua whare y conviértela en te whare i noho ai mātou. Haz lo mismo con I tuhi ia i te pukapukate pukapuka i tuhia e ia. Así se aprende qué elemento desaparece y qué marcas cambian.
  3. Lee de izquierda a derecha por bloques. Separa visualmente te wā | i tae mai ai ia o te pukapuka | i tuhia e ia. Luego señala la partícula temporal, el verbo, ai o la forma pasiva y el sujeto. Este análisis evita depender de una traducción palabra por palabra.

Conceptos relacionados

  • Requisito previo: El pasado con i — permite reconocer el marco pasado dentro de muchas relativas.
  • Ampliación esencial: La partícula ai — profundiza en sus usos relativos, temporales, causales y discursivos.
  • Siguiente paso: Cláusulas subordinadas — conecta ideas mediante causa, condición, concesión y tiempo.
  • Siguiente paso: Nominalización — ofrece otra manera de integrar acciones dentro de grupos nominales.

Requisito previo

El pasado con *i* en maoríA2

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