Gramática de suajili
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A1 (30)
Los pronombres personales independientes del suajili son mimi, wewe, yeye, sisi, ninyi y wao. Normalmente no hace falta expresarlos delante de un verbo, porque el propio verbo lleva una marca que indica la persona: ninasoma ya significa «estudio» o «estoy estudiando». Se añaden sobre todo para enfatizar, contrastar o aclarar; además, yeye y wao no distinguen género.
Las clases 1 y 2 agrupan sobre todo nombres de personas: el singular suele llevar m-/mw- y el plural wa-, como mtu/watu («persona/personas») y mwalimu/walimu («profesor/profesores»). Este cambio también controla la concordancia: mtu mzuri anakuja («viene una persona buena»), pero watu wazuri wanakuja («vienen personas buenas»).
La clase 3/4 reúne sustantivos cuyo singular suele empezar por m- o mw- y cuyo plural suele empezar por mi-: mti/miti («árbol/árboles»). No basta con cambiar el sustantivo: también concuerdan otras palabras de la oración, como en mti huu mkubwa umeanguka («este árbol grande se ha caído») y miti hii mikubwa imeanguka («estos árboles grandes se han caído»).
Las clases 7 y 8 forman una pareja frecuente: muchos sustantivos llevan ki- en singular y vi- en plural, como kitabu/vitabu («libro/libros»). Ante ciertas vocales aparecen las variantes ch- y vy-, como en chumba/vyumba («habitación/habitaciones»). Además, las palabras que acompañan al sustantivo concuerdan con él: kitabu hiki kizuri y vitabu hivi vizuri.
En la clase 9/10, el sustantivo (la palabra que nombra una persona, animal, cosa o idea) suele tener la misma forma en singular y en plural: nyumba puede significar «casa» o «casas». El número se reconoce por las palabras que concuerdan con él: nyumba hii imeanguka («esta casa se ha caído») frente a nyumba hizi zimeanguka («estas casas se han caído»). Con animales aparece a menudo la concordancia de seres animados: ndege anaimba y ndege wanaimba.
En suajili, un saludo suele ser un pequeño intercambio: una persona pregunta Habari? o Hujambo? y la otra responde Nzuri o Sijambo. La edad, la relación entre las personas y el momento del día influyen en la fórmula elegida; Shikamoo muestra respeto hacia una persona mayor y recibe la respuesta fija Marahaba. Para desenvolverte desde el nivel A1, conviene aprender cada saludo junto con su respuesta.
El presente afirmativo se forma uniendo prefijo de sujeto + -na- + base verbal en una sola palabra: ni-na-soma → ninasoma, «leo» o «estoy leyendo». El prefijo inicial indica quién realiza la acción, y -na- sitúa la acción en el presente. Con algunos verbos muy breves se conserva ku-: ninakula, «como/estoy comiendo».
En presente, ni une un sujeto con una identidad o descripción afirmativa y no cambia según la persona: Mimi ni mwanafunzi («Soy estudiante»). Su negativo básico es si: Mimi si daktari («No soy médico»). Para hablar del pasado o del futuro se conjuga kuwa; para indicar dónde está alguien o algo en presente se usan formas locativas como niko, yuko y kiko, no ni.
Kuna significa «hay» y hakuna significa «no hay»: Kuna watu hapa («Hay gente aquí») y Hakuna maji («No hay agua»). Ambas formas sirven tanto con nombres en singular como en plural, por lo que no cambian según la cosa cuya existencia se afirma o se niega.
En suajili, la relación que en español suele expresarse con de se construye así: nombre poseído + forma de -a + poseedor. La forma intermedia concuerda con la clase del primer nombre: kitabu cha mwalimu «el libro del profesor», nyumba ya Ali «la casa de Ali» y watoto wa jirani «los hijos del vecino».
En suajili, muchos adjetivos adoptan un prefijo que concuerda con la clase nominal del sustantivo: mtu mzuri («una persona buena»), watu wazuri («personas buenas») y kitabu kizuri («un libro bueno»). La regla inicial es sencilla: identifica la clase del sustantivo y coloca delante de la raíz del adjetivo el prefijo de concordancia correspondiente. Algunos adjetivos de origen extranjero no cambian.
Del uno al diez se dice moja, mbili, tatu, nne, tano, sita, saba, nane, tisa, kumi. Al acompañar a un sustantivo, los números 1–5 y 8 cambian de prefijo según la clase nominal: watu watatu («tres personas»), pero vitabu vitatu («tres libros»). Los demás números básicos son invariables.
En suajili, la palabra interrogativa suele ocupar el lugar donde aparecería la información desconocida: Unatoka wapi? («¿De dónde eres?») y Unakula nini? («¿Qué comes?»). No hace falta invertir el sujeto y el verbo ni añadir un auxiliar equivalente a «hacer»: normalmente se conserva el orden de una oración afirmativa. La excepción que más atención exige al empezar es -ngapi («cuántos»), que concuerda con la clase del sustantivo: watoto wangapi.
Para negar un verbo en presente, el suajili sustituye el prefijo afirmativo del sujeto y -na- por una forma negativa como si-, hu-, ha- o hatu-, y normalmente cambia la -a final del verbo por -i: ninasoma → sisomi («no leo / no estoy leyendo»). La negación forma parte del verbo; no se añade simplemente una palabra equivalente al español no.
El suajili distingue tres distancias: algo próximo al hablante, algo próximo al interlocutor o ya señalado y algo alejado. El demostrativo suele ir después del nombre y concuerda con su clase nominal: mtu huyu («esta persona»), kitabu hicho («ese libro») y nyumba ile («aquella casa»). Por eso no existe una única palabra que sirva siempre para «este», «ese» o «aquel».
Para situar algo, el suajili suele usar expresiones como ndani ya «dentro de», juu ya «encima de», chini ya «debajo de» y mbele ya «delante de». La mayoría lleva ya antes del punto de referencia, pero karibu na «cerca de» lleva na. Conviene aprender cada expresión completa, no traducir palabra por palabra la preposición española en.
En suajili, el parentesco suele expresarse con el nombre de la persona seguido del posesivo: baba yangu «mi padre», dada yako «tu hermana» y watoto wetu «nuestros hijos». No hay artículos equivalentes a «el/la» y el posesivo no distingue entre masculino y femenino: -ake puede significar «su» tanto de él como de ella.
Para desenvolverte en una comida, combina nombres como chakula «comida», maji «agua» y chai «té» con verbos como kula «comer», kunywa «beber», kupenda «gustar» y kutaka «querer». El suajili no usa artículos equivalentes a «el» o «una», pero las palabras que acompañan al nombre pueden cambiar según su clase: chakula kitamu «comida sabrosa» frente a matunda matamu «frutas dulces».
En suajili conviene aprender cada parte del cuerpo junto con su plural: jicho/macho «ojo/ojos», mkono/mikono «brazo o mano/brazos o manos». La clase nominal de cada palabra determina también la forma del posesivo, del adjetivo y del verbo: kichwa changu kinauma significa «me duele la cabeza», mientras que macho yangu yanauma significa «me duelen los ojos».
Nueve verbos permiten expresar muchas acciones cotidianas: kwenda «ir», kuja «venir», kula «comer», kunywa «beber», kusoma «leer o estudiar», kuandika «escribir», kulala «dormir», kuamka «despertarse» y kupenda «gustar o querer». En presente se combinan con un prefijo de sujeto y -na-: ni-na-soma → ninasoma, «leo/estudio» o «estoy leyendo/estudiando».
Para contar una rutina en suajili, se combina una marca de sujeto con -na- y la raíz verbal: ni-na-amka → ninaamka, «me despierto» o «me estoy despertando». Verbos como kuamka (despertarse), kuoga (bañarse), kupika (cocinar), kufanya kazi (trabajar), kurudi (volver), kupumzika (descansar) y kulala (dormir) permiten describir un día completo. Atención: la manera tradicional de decir la hora en suajili cuenta desde las seis, no desde medianoche.
Muchos nombres de animales en suajili tienen la misma forma en singular y en plural: mbwa puede significar «perro» o «perros». El número suele quedar claro por el contexto y por la concordancia: mbwa anakula («el perro come») frente a mbwa wanakula («los perros comen»). Además, el suajili no tiene artículos equivalentes a «el», «la», «un» o «una».
Para describir el tiempo en suajili se usan mucho kuna («hay»), ni («es/está») y verbos cuyo prefijo concuerda con el fenómeno mencionado: Mvua inanyesha («Llueve»), Upepo unavuma («Sopla el viento») y Jua linawaka («Brilla el sol»). Conviene aprender cada nombre junto con su concordancia, porque no existe una única estructura impersonal equivalente a «hace» en «hace frío» o «hace sol».
Los posesivos suajilis se colocan normalmente después del nombre y concuerdan con la clase de aquello que se posee: kitabu changu «mi libro», nyumba yangu «mi casa» y watoto wangu «mis hijos». La parte final indica quién posee: -angu «mi», -ako «tu», -ake «su de él o ella», -etu «nuestro», -enu «vuestro/de ustedes» y -ao «su de ellos o ellas».
Los días se expresan con nombres como Jumatatu «lunes» e Ijumaa «viernes», normalmente sin una palabra equivalente a «el» ni una preposición equivalente a «en». Para decir la hora, hay que recordar una diferencia esencial: en el sistema suajili tradicional, el recuento empieza alrededor de las seis; por eso saa moja asubuhi es las 7:00 de la mañana, no la 1:00.
Los colores suajilis siguen dos modelos básicos. -eupe («blanco»), -eusi («negro, oscuro») y -ekundu («rojo») reciben un prefijo que concuerda con la clase del sustantivo: gari jeupe, «coche blanco». Kijani, buluu y njano suelen unirse mediante una forma concordada de -a: gari la kijani, «coche verde»; nguo za buluu, «prendas azules».
El suajili no expresa todos los estados con una sola estructura equivalente a «estar». Para decir cómo te encuentras, se usan sobre todo ni con una cualidad (Mimi ni mzima), -na con un nombre (Nina njaa) y verbos como -jisikia, -choka o -uma. En el nivel A1, lo más práctico es aprender cada estado junto con su estructura habitual.
Para decir a qué se dedica alguien, se usa ni delante de la profesión: Yeye ni daktari («Es médico o médica»). Muchos nombres de persona forman el singular con m-/mw- y el plural con wa-, como mwalimu/walimu, pero otros tienen plurales con ma-, como daktari/madaktari. Sea cual sea la forma del nombre, una persona suele llevar concordancia verbal a- en singular y wa- en plural.
Para comprar ropa en suajili bastan tres piezas: el nombre de la prenda, un verbo como -nunua «comprar» o -vaa «llevar puesto», y una pregunta de precio: Bei ni ngapi? «¿Cuánto cuesta?». Hay que prestar atención a la clase nominal (el grupo gramatical al que pertenece cada sustantivo), porque palabras como «este», «bonito» y «nuevo» cambian para concordar con la prenda.
Para indicar el medio de transporte, el suajili suele usar kwa + vehículo: Ninasafiri kwa basi («Viajo en autobús»). Para decir que alguien sube a un vehículo se emplea kupanda; para viajar, kusafiri; y para conducir o manejar, kuendesha. Los nombres de vehículos pertenecen a distintas clases nominales, por lo que no todos controlan la misma concordancia: gari jipya, pero ndege mpya.
A2 (12)
Para contar un hecho pasado, el suajili coloca la marca -li- dentro del verbo: ni-li-soma → nilisoma, «leí» o «estudié». En negativo cambia tanto el inicio como la marca temporal: si-ku-soma → sikusoma, «no leí» o «no estudié». Todos los elementos se escriben unidos.
El perfecto suajili se forma, en afirmativo, con prefijo de sujeto + -me- + verbo: nimekula («he comido») y amefika («ha llegado»). Presenta una acción como ya realizada y relevante ahora. Su negativo habitual lleva -ja- y suele significar «todavía no»: sijala («todavía no he comido»).
El futuro suajili se forma, en su versión más sencilla, con prefijo de sujeto + -ta- + base verbal: ni-ta-soma → nitasoma («leeré»). Para negarlo se usa el prefijo de sujeto negativo, pero se conserva -ta-: si-ta-soma → sitasoma («no leeré»). Todos estos elementos se escriben juntos como una sola palabra.
En suajili, palabras españolas como «me», «te», «lo», «la» o «nos» suelen expresarse mediante una marca de objeto dentro del verbo. Se coloca después de la marca de tiempo y antes de la raíz: ni-na-ku-pend-a («te quiero»). Las formas personales básicas son -ni-, -ku-, -m-/-mw-, -tu- y -wa-.
En suajili, se puede añadir -ni al final de muchos sustantivos para convertirlos en expresiones de lugar: shule «escuela» → shuleni «en/a la escuela» y meza «mesa» → mezani «en/sobre la mesa». -Ni no distingue por sí solo entre «en», «a» y «de»: el verbo y el contexto indican si se habla de ubicación, destino o procedencia.
Para unir ideas en suajili, empieza por na «y», au «o» y lakini «pero». Usa kwa sababu para presentar una causa, kwa hiyo para presentar una consecuencia, ingawa para admitir un contraste y pia para añadir «también». La distinción más importante es esta: kwa sababu explica el motivo; kwa hiyo introduce el resultado.
La raíz -enye presenta a alguien o algo que tiene cierta cosa o cualidad: nyumba yenye bustani es «una casa con jardín» y mwenye nyumba, «el propietario de la casa». La forma enfática -enyewe significa «mismo», «en persona», «por sí solo» o «propio» según el contexto: mimi mwenyewe («yo mismo») y kitabu chenyewe («el libro mismo»). Ambas cambian para concordar con la persona o la clase nominal a la que se refieren.
El suajili no suele cambiar el adjetivo para formar el comparativo: se coloca kuliko delante del segundo término, como en kubwa kuliko ile («más grande que aquel»). Zaidi refuerza o expresa «más», kama permite comparar por igualdad y kuliko wote señala el grado máximo dentro de un grupo. Sana solo significa «muy»; por sí solo no quiere decir «el más».
En suajili, -weza, -paswa, -taka y -hitaji se conjugan como otros verbos y suelen ir seguidos de un infinitivo en ku-: Ninaweza kusoma («Puedo leer»). Lazima, en cambio, no se conjuga; normalmente va seguido de una forma en subjuntivo: Lazima usome («Debes estudiar»). Para no confundir «no debes» con «no hace falta», distingue Lazima usiende de Si lazima uende.
En suajili, -ji- se coloca dentro del verbo, justo antes de la raíz, para indicar que la acción recae sobre quien la realiza: ninajiuliza significa «me pregunto». A diferencia del español, la forma no cambia según la persona: aparece el mismo -ji- en ninajifunza («aprendo») y wanajifunza («aprenden»).
En suajili, palabras como vizuri «bien», vibaya «mal» y haraka «rápidamente» suelen ir después del verbo o de su complemento. Las palabras de grado, como sana «muy/mucho», kidogo «un poco» y kabisa «completamente», también suelen colocarse después de aquello que modifican: Nimechoka sana significa «Estoy muy cansado/a». La partícula tu significa «solo» o «nada más» y se coloca justo después del elemento que limita.
Para preguntar por un lugar, se usa normalmente wapi («dónde») al final: Hospitali iko wapi? Para indicar una ruta, bastan unos cuantos imperativos y expresiones fijas: Nenda moja kwa moja, kisha pinda kulia («Sigue recto y después gira a la derecha»). La forma de «estar» cambia según la clase del sustantivo: duka liko, pero hospitali iko.
B1 (14)
El marcador hu- presenta una acción como habitual, repetida o generalmente válida: Watoto hucheza hapa significa «Los niños suelen jugar aquí». Se coloca delante de la base verbal y, a diferencia de otros tiempos suajilis, no lleva prefijo de sujeto: se dice mimi husoma, yeye husoma y wao husoma. La persona o cosa que actúa se reconoce por un nombre, un pronombre o el contexto.
Para una orden afirmativa dirigida a una persona, normalmente se usa la base del verbo: soma! («¡lee!»). Para dirigirse a varias, se añade -eni: someni! («¡leed!» o «¡lean!»). Las peticiones, exhortaciones y órdenes negativas suelen usar el subjuntivo (una forma verbal que presenta la acción como deseada): usome («lee / conviene que leas»), twende («vamos») y usisome («no leas»).
Estas clases no se reconocen solo por el comienzo del sustantivo: se identifican, sobre todo, por la concordancia, es decir, por las formas que adoptan demostrativos, adjetivos y verbos. Las clases 5/6 suelen formar pares como tunda/matunda; la 11 suele tener plural de clase 10, como ukuta/kuta; la 15 convierte infinitivos en nombres de actividad; y las clases 16-18 presentan un lugar como punto concreto, zona general o interior.
En suajili, la idea de «que», «quien» o «el cual» suele expresarse mediante una marca relativa dentro del verbo: mtu aliyekuja («la persona que vino»), kitabu nilichosoma («el libro que leí»). Esa marca concuerda con la clase nominal del antecedente —la persona o cosa de la que se habla—. También puede usarse una palabra de la serie amba- (ambaye, ambao, ambacho, ambayo…) seguida de un verbo normal.
El suajili usa -nge- para una situación hipotética presente o futura: ningejua («si supiera / sabría»), y -ngali- para una situación pasada que ya no puede cambiar: ningalijua («si hubiera sabido / habría sabido»). Estas marcas se insertan dentro del verbo y suelen aparecer tanto en la condición como en el resultado; kama («si») puede hacer explícita la condición.
La pasiva suajili se forma dentro del propio verbo: se añade una extensión como -w-, -iw-, -ew-, -liw- o -lew- antes de la vocal final. El objeto de la oración activa pasa a ser el sujeto y determina la concordancia: Mwandishi aliandika kitabu («El escritor escribió el libro») se convierte en Kitabu kiliandikwa na mwandishi («El libro fue escrito por el escritor»). El agente suele omitirse; si se expresa, normalmente va introducido por na.
La extensión aplicada, llamada kauli ya kutendea, se inserta en el verbo para añadir a la acción un destinatario, un beneficiario u otra relación: pika «cocinar» pasa a pikia «cocinar para alguien». Sus formas básicas son -i-/-e- y, después de una vocal, -li-/-le-: soma → somea, nunua → nunulia. En español solemos expresar esas relaciones con a, para, por, con o en; en suajili, la relación puede quedar incorporada al propio verbo.
La extensión -ik-/-ek- presenta algo como posible, accesible o afectado por un cambio, sin centrar la atención en quien realiza la acción: Kitabu hiki kinasomeka significa «Este libro se lee bien» o «es legible». Se añade al tema verbal antes de la -a final y aparece como -ik- o -ek- según el verbo: vunja → vunjika, soma → someka.
El subjuntivo suajili presenta una acción como deseada, necesaria, propuesta o todavía por realizar. Con muchos verbos se forma mediante prefijo de sujeto + raíz verbal + -e, sin marcador de tiempo: u-som-e → usome («que leas», «debes estudiar»), tu-fany-e → tufanye («hagamos»). Aparece con frecuencia después de lazima («es necesario»), en oraciones con ili («para que») y en peticiones o exhortaciones.
Para relacionar dos cambios proporcionales, el suajili emplea kadri... ndivyo...: Kadri unavyosoma, ndivyo unavyoelewa zaidi («Cuanto más lees, más entiendes»). Para hablar del grado se usa kwa kiasi..., y para superar una cantidad o un límite, zaidi ya: zaidi ya watu mia moja («más de cien personas»).
El suajili enlaza acciones en el tiempo de varias maneras: -po- o wakati para «cuando», kabla ya + infinitivo para «antes de», baada ya + infinitivo para «después de», tangu para «desde que» y hadi/mpaka para «hasta que». No conviene traducir literalmente el modo verbal español: «cuando llegue», por ejemplo, suele expresarse con el futuro relativo atakapofika, mientras que «antes de salir» puede ser simplemente kabla ya kuondoka.
El suajili combina una forma conjugada de kuwa («ser/estar») con un segundo verbo para situar una acción respecto a otro momento: alikuwa anasoma significa «estaba leyendo» y atakuwa amefika, «habrá llegado». El primer verbo fija el marco temporal; el segundo indica si la acción está en curso, se repite o ya se ha completado.
Para presentar una condición real o posible, el suajili usa kama o ikiwa («si») y un verbo con el tiempo que corresponda: Kama utasoma, utafaulu («Si estudias, aprobarás»). A diferencia del español, es normal marcar el futuro con -ta- tanto en la condición como en el resultado: kama utasoma, utafaulu. Las situaciones imaginarias o contrarias a los hechos suelen expresarse con -nge- o -ngali-, no con este patrón básico.
En suajili, ku- delante de la raíz verbal suele formar el infinitivo: soma «leer» → kusoma «leer, el hecho de leer». Esta forma puede completar otro verbo, como en Ninapenda kusoma «Me gusta leer», o nombrar una acción como un sustantivo; en ese segundo uso pertenece a la clase nominal 15 y exige concordancia con ku-: Kusoma kunasaidia «Leer ayuda».
B2 (10)
La extensión -an- convierte una acción en una relación mutua entre dos o más participantes: penda «amar» pasa a pendana «amarse» y ona «ver» a onana «verse». Se coloca dentro del verbo, antes de la vocal final: Tutaonana kesho significa «Nos veremos mañana». No equivale a todos los usos del español «se» y algunas formas han adquirido un significado propio.
La extensión causativa presenta a alguien o algo como responsable de que ocurra otra acción: pika «cocinar» pasa a pikisha «hacer cocinar», y lala «dormir» pasa a lalisha «acostar, hacer dormir». Se coloca dentro del verbo, antes de la vocal final: raíz + -ish-/-esh- + -a. La elección entre las variantes sigue ciertas tendencias fonológicas, pero varias formas frecuentes se aprenden mejor como vocabulario.
En suajili, una sola forma verbal puede reunir varias extensiones después de la raíz: pend-an-ish-w-a expresa, en conjunto, «ser hecho amarse mutuamente». Cada segmento modifica el significado y su posición importa; por eso conviene construir la forma por etapas y comprobar tanto el orden como el sentido final, en vez de traducir palabra por palabra desde el español.
El suajili suele introducir una afirmación reproducida con kwamba o kuwa, ambos con el sentido de «que»: Alisema kwamba atakuja («Dijo que vendrá»). A diferencia del español, no hay una regla automática que obligue a hacer retroceder todos los tiempos verbales después de un verbo en pasado. Se escoge el tiempo según si el contenido sigue siendo válido, ocurrió antes o se presenta desde la perspectiva de aquel momento.
En suajili, -ka- enlaza acciones sucesivas con el sentido de «y entonces» o «y después». El primer verbo suele fijar el momento del relato y los siguientes llevan -ka-: Aliamka, akala, akaondoka («Se despertó, comió y se fue»). La forma básica es prefijo de sujeto + ka + verbo.
El marcador -ki- presenta una situación como condición o como marco temporal: Ukisoma, utaelewa significa «Si lees, entenderás», y Akiimba, anafurahi puede significar «Cuando canta, está contento/a». La forma se construye normalmente con prefijo de sujeto + -ki- + raíz verbal. Kama («si») puede hacer explícita la lectura condicional, pero muchas veces -ki- basta por sí solo.
La extensión reversiva -u-/-o- crea verbos que expresan la inversión, la apertura o la eliminación del resultado de otra acción: funga «cerrar, atar» pasa a fungua «abrir, desatar», y choma «clavar, introducir algo punzante» pasa a chomoa «sacar lo clavado». Es un patrón productivo, pero no una regla que pueda aplicarse libremente a cualquier verbo: conviene aprender cada pareja con su significado y con la vocal que usa.
El suajili emplea varios verbos terminados en -ana para presentar a dos o más participantes o elementos como unidos, agarrados o en contacto: shikana «agarrarse», kamatana «quedar enganchados» y ungana «unirse». La forma suele sugerir reciprocidad, pero muchos de estos verbos se han fijado con un significado propio; por eso conviene aprenderlos como familias léxicas y no añadir -at- o -an- libremente a cualquier verbo.
El suajili puede incorporar el sentido de «cuando» dentro del verbo mediante -po-: nilipofika significa «cuando llegué» y unapohitaji, «cuando necesitas». La posición habitual es marca de sujeto + marca temporal + -po- + raíz verbal. En futuro aparece -taka-po-, no una combinación regular de -ta- con -po-: atakapokuja («cuando venga»).
El suajili puede ocultar al responsable de una acción mediante una pasiva ordinaria, como Kazi imefanywa («El trabajo se ha hecho»), o mediante fórmulas impersonales, como Inasemekana kwamba... («Se dice que...»). En las construcciones complejas, la marca pasiva o el sentido pasivo se combina con el tiempo, la concordancia y otras extensiones verbales: Watoto wamefundishwa («A los niños se les ha enseñado»). Lo esencial es identificar qué elemento ocupa ahora el primer plano y hacer que el prefijo verbal concuerde con él.
C1 (9)
En suajili, u- forma muchos nombres de cualidad o estado, como uzuri «belleza»; ma- aparece en nombres plurales o colectivos, como maisha «vida», y ki- puede crear nombres o expresiones que indican manera, estilo o ámbito, como kisheria «jurídicamente». Estos patrones son productivos, pero no automáticos: la palabra resultante pertenece a una clase nominal concreta y debe llevar la concordancia de esa clase.
Las relativas complejas del suajili combinan la concordancia de clase nominal con tres recursos principales: el relativo insertado en el verbo, las formas negativas con -si- y la construcción independiente amba-. Esta última resulta especialmente clara cuando hay negación, tiempos verbales explícitos o varias relativas encadenadas: kitabu ambacho hakikusomwa «el libro que no fue leído».
El suajili formal y académico no consiste simplemente en escribir oraciones largas: organiza las ideas de manera explícita, atribuye las fuentes, mantiene la concordancia de clases nominales y recurre con frecuencia a subordinadas y pasivas. Fórmulas como kwa mujibu wa «según», ni dhahiri kwamba «es evidente que» e inapendekezwa kuwa «se recomienda que» ayudan a presentar pruebas, valoraciones y recomendaciones con un tono institucional.
Los methali son proverbios completos que condensan una enseñanza, mientras que los nahau son expresiones fijas cuyo sentido no se obtiene sumando el significado literal de cada palabra. Para entenderlos hay que reconocer imágenes culturales, el marcador habitual hu-, elipsis y algunas formas de sabor literario. No basta con traducir palabra por palabra: primero se identifica la imagen y después la intención que tiene en la conversación.
El suajili puede situar una escena en el pasado, el futuro o una situación hipotética conjugando kuwa («ser/estar») y añadir después otro verbo que indique si la acción estaba en curso o ya se había completado: alikuwa anasoma («estaba leyendo»), atakuwa amesoma («habrá leído»). Los dos verbos suelen llevar su propia concordancia con el sujeto.
La poesía suajili clásica organiza el texto mediante beti (estrofas), mistari (versos), mizani (cómputo silábico) y vina (rimas). El utenzi suele emplear estrofas de cuatro versos octosílabos; la shairi tradicional suele tener cuatro versos más largos, divididos en dos segmentos con rima interna; el wimbo se define sobre todo por el canto y la interpretación, por lo que admite mayor flexibilidad.
El suajili periodístico concentra mucha información en titulares breves, pero desarrolla los datos en el cuerpo de la noticia mediante tiempos verbales precisos, construcciones pasivas y fórmulas que identifican la fuente. Para leerlo con criterio, hay que distinguir entre un hecho afirmado, una declaración atribuida y una acusación todavía no comprobada: amesema kuwa..., kwa mujibu wa... e inadaiwa kuwa... no expresan el mismo grado de certeza.
El suajili religioso combina vocabulario compartido, como Mungu, sala, ibada, dhambi y baraka, con términos y fórmulas más vinculados a una tradición concreta. Para usar este registro con naturalidad no basta con conocer las palabras: hay que respetar la concordancia de clase nominal, las formas de deseo y exhortación, y el contexto confesional de cada expresión.
Los conectores discursivos indican cómo se relaciona una idea con la anterior: contraste con hata hivyo, otra perspectiva con kwa upande mwingine, adición con zaidi ya hayo, ejemplo con kwa mfano, generalización con kwa ujumla y resumen con kwa ufupi. En un texto C1 no basta con conocer su traducción: hay que elegir el conector según la relación lógica real y mantener un hilo claro entre oraciones y párrafos.
C2 (6)
El suajili literario no constituye una gramática aparte: reorganiza y condensa recursos del suajili, y puede conservar vocabulario antiguo, variantes costeras y palabras de tradición árabe. Para leerlo bien hay que distinguir la forma moderna de la histórica, reconstruir la estructura verbal y atender a la métrica, la rima y el sentido figurado antes de traducir.
El suajili estándar, llamado Kiswahili sanifu, sirve como norma común y se basa históricamente sobre todo en el Kiunguja de Zanzíbar, pero no representa todo el suajili hablado. Variedades como Kimvita, Kiamu y Kingwana, además de los usos de Kenia y Tanzania, pueden diferir en vocabulario, pronunciación, gramática y fórmulas sociales. En el nivel C2, lo esencial es reconocer esas diferencias, interpretarlas en su contexto y no tratar toda forma regional como un error.
El suajili jurídico y administrativo concentra mucha información mediante construcciones pasivas, sustantivos abstractos, remisiones a artículos y largas oraciones subordinadas. Para entenderlo, conviene localizar primero qué norma o autoridad se menciona, qué acción se ordena, permite o prohíbe y a quién se aplica, aunque el agente no aparezca de forma explícita.
El sheng es un repertorio urbano y cambiante asociado sobre todo con Nairobi: combina recursos del suajili, el inglés y otras lenguas presentes en Kenia. No equivale simplemente a «suajili informal» ni constituye una lista fija de palabras; para usarlo bien hay que saber quién habla, con quién, dónde y con qué intención. En Tanzania existen hablas juveniles y vocabulario difundido por la música bongo flava, pero no conviene meter toda la informalidad urbana de África oriental bajo la etiqueta sheng.
El léxico marítimo suajili no es una simple lista de nombres de barcos: distingue embarcaciones, espacios costeros, vientos estacionales, tripulaciones y actividades comerciales. Para usarlo con precisión hay que aprender cada sustantivo junto con su plural, su concordancia y sus combinaciones habituales: jahazi la biashara, bandari ya Kilwa, upepo wa kaskazi y manahodha wa zamani. Este campo léxico refleja la larga relación de las comunidades suajilis con la navegación y el comercio del océano Índico.
El suajili incorpora la tecnología mediante palabras creadas con recursos propios, expresiones descriptivas y préstamos: tovuti «sitio web», mtandao «red o internet», programu «programa o aplicación» y simu ya mkononi «teléfono móvil». No basta con memorizar el término: hay que saber a qué clase nominal pertenece para elegir demostrativos, posesivos y concordancias como mtandao huu ume... frente a mitandao hii ime....